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Sébastien Chartier, cofundador del Salón MiEmpresa

Sébastien Chartier, cofundador del Salón MiEmpresa
Sébastien Chartier, cofundador del Salón MiEmpresa
“La ley empujó a emprender a gente sin vocación ni colchón financiero”
Sébastien Chartier, cofundador del Salón MiEmpresa
Sébastien Chartier, cofundador del Salón MiEmpresa
El Salón MiEmpresa llega esta semana a su octava edición en Madrid. El mayor evento de emprendimiento que se celebra en España cuenta con un francés afincado a este lado de los Pirineos desde hace más de una década.Sébastien Chartier, licenciado en Administración de Empresas por la European Business School, repasa con EL BOLETÍN la historia reciente del emprendimiento en España.

Más allá del conocimiento que le da el haber lanzado este foro en plena crisis financiera, cuenta con su experiencia personal. A lo largo de los últimos 15 años ha fundado media docena de empresas, ha invertido en otras tantas y ha trabajado en varias startups, firmas de capital riesgo especializado y consultoras. Aunque mira con envidia el panorama de su Francia natal, elogia los avances -aunque pocos a su parecer- que se han producido en el país de la piel de toro.

-Por empezar por lo más inmediato, ¿en qué consiste el Salón MiEmpresa?

El Salón MiEmpresa es el mayor evento para emprendedores y pymes de España. En él, procuramos ofrecer soluciones para montar una compañía y hacerla crecer. Se articula en tres patas: conferencias con 300 ponentes repartidos en diez salas que abarcan todas las fases de emprendimiento: crear una empresa, establecer una franquicia o comprar una empresa. En segundo lugar, cubrir lo que llamamos el ciclo de vida de una pyme, desde su establecimiento hasta su internacionalización, salida a Bolsa, venta o muerte. Para ello, contamos este año con la parte de expositores con unos 80 participantes que vienen a ofrecer servicios de tecnología, gestión, financiación, etc. Finalmente, la parte de networking que surge de forma espontánea y también en encuentros organizados entre los 15.000 asistentes que prevemos para esta edición.

-En estos ocho años, ¿ha cambiado mucho el mapa del emprendimiento en España?

Ciertamente, nacimos en el 2009, en plena crisis. El objetivo del Salón MiEmpresa era aportar un granito de arena para contestar el discurso de los políticos, que estaba empujando a la gente a emprender más por necesidad que por vocación. Ellos nos calificaban de héroes, pero buscábamos un baño de realismo. Después, nos dimos cuenta de que un 90% de las compañías creadas mueren en sus cinco años, así cambiamos el enfoque del emprendimiento a cómo crecer y ser más fuertes.

Hace diez o quince años, nadie quería ser emprendedor, con la imagen del empresario casposo, explotador... Se pasó a una imagen de joven de veintipocos años, con una empresa tecnológica y un modelo accesible a cualquiera. En realidad, no es ni el uno, ni el otro.
El Salón MiEmpresa es el mayor evento para emprendedores y pymes de España. En él, se ofrecen soluciones para montar una compañía y hacerla crecer.

Lo único bueno de haber empujado a la gente a emprender es que muchísima más gente que antes se lo plantea ahora; el chip ha cambiado. Sin embargo, el objetivo de la administración pública sigue siendo emprender para bajar las tasas de paro, una distorsión mientras que no se mejoran circunstancias como la tasa de autónomos. Más allá de preocuparse por la creación de empresas deberían hacerlo también por la supervivencia de las que ya existen.

-¿Qué opinión le merece la ley de emprendimiento vigente?

Cuanto menos se meta el Gobierno, mejor. La ley de emprendedores fue un fracaso total. Más allá de esta fachada, ha habido muchas decisiones políticas en contra del fomento de la creación de empresas. Hay muchos organismos que apoyan en la fase inicial, pero faltan mecanismos para compañías en expansión, pues se encuentran con dificultad para iniciativas más allá de la internacionalización. La regulación para la quiebra de compañías en apuros financieros está poco difundida y esto se traduce en que la gente acude al concurso de acreedores cuando no le queda más remedio mientras que en verdad está para ayudar a reflotarla.

En un país de micropymes falta ambición y visión. Habría que pasar ya a un nivel más alto.

-¿Cuáles son los referentes en esta subida de nivel?

No es una cuestión tanto de países modelo como de políticas ejemplares que se han implementado en ciertos países. Canadá e Israel son dos grandes ejemplos. Más cerca, Reino Unido, Francia y Alemania han lanzado iniciativas de autónomos que hacen el emprendimiento mucho más sencillo, con facilidades tributarias y de control societario.
Aunque España nunca será Silicon Valley, hay regulación de I+D+i con muchas deducciones, sobre business angels, inversión privada en compañías pequeñas, pero los cambios regulatorios han perjudicado mucho al emprendimiento. El caso más visible es el de las energías renovables, donde se han cargado drásticamente y de manera retroactiva un sector que podía colocar líder a la economía española. Extrapolando esto, si te dan un incentivo a la contratación, pero luego lo quitan, ¿qué haces? La gente opta por la prudencia porque no se fía de la estabilidad de la regulación.

-Otro sector recientemente regulado y muy relacionado con el emprendimiento es el del crowdfunding...

Pues sí, y arrancó muy mal, porque de nuevo lo planteó gente que no conocía el sector. Luego hubo mucho lobby por parte del sector de fintech y se consiguió mejorar varios puntos. La regulación de la financiación privada es positiva, si bien muchas compañías han sufrido muchos retrasos del supervisor para conseguir sus autorizaciones y también está el tema d las muchas trabas que este país ha puesto a la economía colaborativa. Hay que ser mucho más ágil para evitar que haya compañías se queden en el camino por no poder empezar a trabajar rápido.

Sébastien Chartier, cofundador del Salón MiEmpresa


-En este escenario que describe, ¿hay emprendimiento más allá de la tecnología?

Debido a la regulación que comentaba, mucha gente se ha lanzado a emprender sin conocimiento ni colchón financiero para hacerlo. Montar algo por Internet permite arrancar desde casa con apenas 3.000 euros, así que las barreras de entrada son muy bajas. Ahora parece que eres del puntocom o no eres nada y se ha dejado de lado al emprendimiento tradicional, que tienen muchas opciones por el ambiente low-cost que se ha gestado durante la crisis. Estas nuevas empresas son además las que crean empleo de verdad, porque la gran mayoría de las de Internet ni siquiera tienen empleados.

-Esto se refleja en el perfil del visitante del Salón MiEmpresa.

Los visitantes se dividen aproximadamente en tres tercios: uno de los que arrancan, otro de micropymes ya establecidas y otro con directivos de pymes de mayor tamaño. La parte de Internet abarca entre un 30% y un 35% de los inscritos, aunque hay de muchos sectores, también de asesoría y mentoring legal, financiero... Precisamente, este año una de las novedades es una de las salas con directivos que vienen a dar una hora de su tiempo en los temas en los que son expertos para resolver problemas concretos de las compañías. Así, los asistentes podrán aprovechar las conferencias para formarse y conocer, pero también tendrán un espacio para la solución de sus dificultades específicas.

-¿Cómo ha cambiado el mapa del emprendimiento desde la primera edición?

El primer Salón MiEmpresa llegó porque muchos amigos míos cerraban o se planteaban malvender sus compañías por no contar con recursos. Mientras tanto, las administraciones empujaban a emprender sin tener idea, sin un discurso realista. Hay que saber que el fracaso también se tiene que prever para no perder todo el patrimonio personal y familiar. Entonces, había casi 1.500 organismos que ayudaban a montar compañías pero sin coordinaciónni herramientas a posteriori.
Nosotros no hemos inventado nada, desde hace décadas ha habido conferencias para aprender, lo malo es que las organizaban instituciones políticas sin mucha idea porque al frente estaban personas que nunca han trabajado en una empresa privada y su discurso se quedaba lejos de lo que es la realidad. Por otra parte, solo había grandes gurús, que más allá de resultar inspiradores no aportaban herramientas. Queríamos acercar el nivel a la gente, contando con grandes empresarios pero con todos. En esta edición tenemos ponentes desde los 19 hasta los 60 años de edad.

-Se podría decir que han crecido con el MAB, ¿es de verdad una fuente de financiación para el sector?

En mi opinión, el MAB ha sido una intención honorable hace algunos años pero que nunca ha logrado el éxito que pretendía. No sirve para mucho, porque las compañías se financian con la colocación, pero luego hay poco movimiento inversor. Además, la llegada a esta plataforma de las socimi supone la vuelta al ladrillo. Así, el Alternativo español no tiene nada que ver con plataformas similares del ámbito europeo.
Después del caso Gowex se ha reactivado bastante, especialmente el año pasado, pero le queda mucho para llegar al desarrollo necesario para su madurez. Sin embargo, es cierto que España se percibe cada vez más por inversores extranjeros especializados como un foco de talento y buen trabajo, pero muchos siguen pensando que emprender es un esprín cuando en realidad tiene algo más de maratón.
“Cuando entras en fases de expansión hay que decidir entre ser rico o rey: seguir creciendo en tu nicho de negocio o mantener el desconocimiento de la comunidad inversora pero más rezagado”.

-En esta carrera, ¿dónde están ahora las metas de la internacionalización?

El forzar a emprender dio lugar a un mercado saturado que obligó a muchos a buscar oportunidades fuera. Hace unos años, el objetivo por excelencia era Latinoamérica por razones obvias de lengua, cultura y economías productivas más baratas. Hoy en día se busca más la expansión en el ámbito europeo. Algunas españolas incluso arrancan fuera antes de desembarcar aquí. No tienen nada que envidiar al resto de Europa y tienen las mismas oportunidades de éxito, hay muchas que se han ido a Reino Unido a crecer o buscar financiación. Cada vez hay más compañías que se van a China y a Asia, en este sentido el ICEX ha tenido un papel fundamental en sectores como la gastronomía gourmet.

-De vuelta al asunto de la financiación, ¿el emprendedor no tiene miedo a la entrada de nuevos inversores que le arrebaten el poder?

En España solo hay unas 400 empresas al año que logran atraer a un inversor a su capital, si bien es cierto que tampoco hay muchas más en condiciones de optar a ello. Los inversores, de los cientos de compañías que ven, solo invierten finalmente en dos o tres que son ejemplos de ambición y saber adónde ir. Cuando entras en estas fases de expansión hay que decidir entre ser rico o rey: seguir creciendo en tu nicho de negocio o mantenerse en el desconocimiento de la comunidad inversora pero más rezagado. Lo importante es estar bien con lo que haces: no hay idea ni negocio pequeño.

-Antes ha nombrado la posibilidad de emprender comprando una empresa, ¿cómo es eso?

Este es uno de los factores que menos asentado está en la cultura emprendedora española: se puede emprender con la compra de una compañía. Este perfil es, además, perfecto para profesionales sénior entre los 40 y 60 años, directivos con formación, experiencia y red de contactos que toman el relevo a alguien que se quiere retirar de la compañía que creó llevándose un buen cheque. Hay cientos de sociedades que se mueren cada año por falta de sucesión. Es muy bonito ver que se brindan nuevas oportunidades a empresas con trayectoria y que de otro modo estarían abocadas a la muerte. Para que este tipo de operaciones prolifere, faltan redes, asesores y apoyo financiero. Como decía antes, hay mucha apoyo para la creación de compañías, pero no para su mantenimiento.

-¿Influye en el emprendimiento el panorama político?

Una característica del emprendedor es que debe hacerse con su entorno, sea cual sea el entorno. Sin embargo, indudablemente, tiene sus consecuencias. En Barcelona, por ejemplo, la moratoria hotelera tiene paralizados proyectos que ya tienen el plan de construcción sobre un terreno comprado y previsiones de crear cerca de un centenar de empleos. En cualquier caso, siempre suele haber mucha voluntad de apoyo, lo que pasa es que falta diálogo con el mundo privado, que es el que tiene la experiencia. Hace falta más colaboración público-privada.

La Comunidad de Madrid no es puntera para nada. Cataluña no está a tanto como años luz pero sí con mucha ventaja. El Ayuntamiento de Madrid sí que ganó mucho con el establecimiento del plan Madrid Emprende, una red que después se ha replicado mucho en otras ciudades españolas. No obstante, Madrid sigue siendo la capital, por lo que es lógico que sea más puntera como ecosistema, pero hay otras regiones que están despuntando con fuerza, como Valencia, País Vasco y en menor medida Andalucía.

-¿Cómo pinta el emprendimiento de cara al futuro?

Ojalá, algún día, los políticos españoles se convenzan de que hay que apoyar este tipo de iniciativas de emprendimiento por lo que estas mismas apoyan: empresas que crean empleo y riqueza. El objetivo del Salón MiEmpresa seguirá siendo servir para que la gente se inspire, forme y emprenda. En Francia, el evento de referencia nacional con el que nos comparamos es inaugurado por el presidente acompañado de siete ministros, cuenta con siete veces más presupuesto y tiene 80.000 inscritos. Hacia eso apuntamos.
Sébastien Chartier, cofundador del Salón MiEmpresa
Sébastien Chartier, cofundador del Salón MiEmpresa

José M. Del Puerto

Madrileño y viajero inquieto que junta letras en ElBoletin.com desde 2010. Más concretamente, revolviendo entre los números y los nombres de la Bolsa como redactor de mercados.

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