Tarjetas b

CCOO, UGT y ACCAM intentan lavar su imagen antes de las elecciones sindicales en las cajas

Sucursal de Caja Madrid

Los sindicatos salpicados se desmarcan del escándalo de las ‘tarjetas b’ de Caja Madrid y Bankia en plena antesala de las elecciones. El escándalo de las ‘tarjetas b’ de Caja Madrid ha estallado cuando apenas queda un mes para que se celebren elecciones sindicales en gran parte de las antiguas cajas de ahorros, entre ellas Bankia. Quizás por ello, los sindicatos que se han visto salpicados por el caso se han apresurado a desmarcarse de cualquier actuación que llevasen a cabo sus representantes en el consejo de la entidad, al tiempo que sus rivales en las urnas presumen de limpieza.

El pasado martes, CCOO se comprometió a “depurar responsabilidades” en el plazo de una semana tras conocer “por los medios de comunicación” que tres representantes del sindicato se vieron involucrados en el escándalo de las tarjetas. “Dada la gravedad de los hechos”, advertía, “si no se presentan las justificaciones oportunas y existe una máxima colaboración, se iniciará un procedimiento de expulsión del sindicato”.

Sólo dos días después, la publicación por parte de El País de la relación de gastos de algunos de los exconsejeros de Caja Madrid, ha llevado al sindicato a emitir otro comunicado para expresar su “repulsa e indignación” por la presunta utilización para gastos personales (mobiliario del hogar, electrodomésticos y restaurantes de lujo) que Francisco Baquero habría hecho con su ‘tarjeta b’ de Caja Madrid. Baquero, que se había desvinculado de la actividad de CCOO en el año 2007, solicitó recientemente su baja como afiliado a la organización, señalaba el sindicato.

Un comunicado similar ha realizado la Asociación Independiente de Cuadros y Profesionales de Servicios Financieros y Administrativos (Accam), que ha reclamado al presidente de la organización hasta 2007 y exsecretario general de Caja Madrid, Ignacio Navasqüés, el depósito de los pagos realizados con la ‘tarjeta b’ de la entidad.

Accam, que ha condenado “enérgicamente” la utilización fraudulenta de este tipo de tarjetas “para la remuneración, sin aportación fiscal ni control contable”, ha recordado que Navasqüés extinguió su relación con la asociación en 2007, “aunque continuó ostentando el cargo de representante de los trabajadores en el consejo de administración de Caja Madrid hasta 2012”. Estatutariamente, su nombramiento, efectuado en 2006, tenía carácter irrevocable.

La asociación insiste en que “nunca participó, directa ni indirectamente”, de los fondos procedentes de la utilización de dicha tarjeta, dado que Navasqüés la utilizaba sin dar cuenta a los órganos de gobierno de la organización.

Otro sindicato que se ha visto salpicado por el escándalo es UGT, ya que hasta cinco personas ligadas a él, tres de la federación de Madrid y dos de la Federación de Servicios (Fes-UGT), se encuentran en la lista.

José Ricardo Martínez, ya ex secretario general de UGT Madrid, dimitió de su cargo el pasado viernes tras hacerse público que gastó 44.200 euros de esta tarjeta. También estarían implicados quien fuera su contrincante en las elecciones de 2013 y secretario de organización del sindicato madrileño hasta el año pasado, desde cuando ejerce de técnico de la federación, Miguel Ángel Abejón, que en representación de los impositores utilizó 109.300 euros; y el exsecretario de política regional de UGT en Madrid, ya jubilado, Gonzalo Martín Pascual, que representando a los ayuntamientos accedió a 129.700 euros.

Del área financiera figuran el fallecido Félix Manuel Sánchez Acal, que no gastó nada, y Rafael Torres Posada, que utilizó 82.300 euros.

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