Yolanda Díaz reitera su compromiso de abordar las reformas estructurales del mercado laboral

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social - Ministerio de Trabajo y Economía Social

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La vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha subrayado su compromiso para abordar la «gran tarea de transformación y de reformas estructurales» que el mercado laboral exige, «auténtico y genuino objetivo» de su acción ejecutiva.

«A eso nos hemos comprometido ante Europa y a eso nos hemos comprometido, sobre todo, ante las personas trabajadoras de nuestro país», ha desgranado durante la jornada ‘Largo Caballero, de ayer a hoy: gobernar para mejorar el mundo del trabajo’, organizada por UGT para conmemorar el 75 Aniversario del fallecimiento del dirigente sindical y político.

Durante su intervención, Díaz ha destacado el «legado» y la «vigencia» de la labor del Largo Caballero, ministro «obrero y «republicano» clave en sentar las bases de la legislación laboral.

De hecho, ha subrayado que aquellos grandes debates que Largo Caballero propició y defendió siguen hoy, bajo una forma u otra, en la «arena pública» actual: «la modernización» de la negociación colectiva, los convenios, el salario mínimo interprofesional, la seguridad en el trabajo, la lucha contra la precariedad y la temporalidad…»

Por tanto, Díaz ha desgranado que, «fieles a ese legado» de Largo Caballero y en consonancia con nuestro tiempo, están abordando esa tarea de transformación del mercado laboral, como bien sabe UGT en el marco de la mesa de diálogo social.

Tras citar el mecanismo de los ERTE, respuesta inédita ante la crisis del Covid «sin recortes económicos y derechos», la ministra ha planteado que la «fórmula Largo Caballero, centrada en extender la protección social y laboral, ha inspirado también la derogación del despido por bajas medidas justificadas, el artículo 52d del Estatuto de los Trabajadores, o el compromiso de mantenimiento del empleo, durante seis meses».

También ha aludido a la Ley Riders que supone la primera legislación del mundo que instaura transparencia sobre el fenómeno de los algoritmos, obligando a las empresas a revelar las decisiones laborales adoptadas por sistemas de Inteligencia Artificial.

«De la misma forma que la histórica Ley de Contratos de Trabajo de 1931, aprobada por Largo Caballero, reconocía que el derecho de huelga no podía ser motivo de despido, nuestra pionera regulación de las labores de reparto en plataformas digitales impide, en un sentido similar, el castigo algorítmico para las personas trabajadoras que participen o organicen una huelga», ha apuntado.

TRATAN DE ARREBATARLE A LARGO CABALLERO HONORES Y CALLES

En este sentido, Díaz ha rememorado que el propio Largo Caballero «pagó con la cárcel haber participado en el comité de organización de la huelga general de agosto de 1917» convocada por UGT, siendo acusado de delito de sedición y condenado a cadena perpetua.

«Solo la inclusión de Largo Caballero, por parte del PSOE, en las listas a las elecciones generales de febrero de 1918, libró al político madrileño de tan injusto y severo castigo, beneficiándose, ya como diputado, de un decreto de amnistía», ha desgranado la vicepresidenta.

Parafraseando al filósofo Walter Benjamin y su idea de que la evocación del pasado se hace también con «materiales del presente», Díaz ha afirmado que la figura de Largo Caballero, y su «periplo político y vital», son la prueba de que «todo lo que ocurre hoy tiene sus réplicas, y sus lecciones, en el pasado».

También ha lamentado que existe, en la actualidad, «una tentación de retener» la figura de Largo Caballero «en la aduana de la historia, arrebatarle calles, estatuas y justos honores», como parte de la «memoria democrática de este país».

«Alguien ha querido intentar lo que no ha podido ni la muerte, ni la represión del mayor régimen de exterminio de la historia, ni la dictadura franquista, ni décadas de amnesia y mentiras políticas», ha apuntado en alusión a la retirada de una placa de homenaje retirada por el Ayuntamiento de Madrid en el distrito de Chamberí o el cambio del nombre de una calle dedicada anteriormente al que fuera presidente del gobierno en la II República.