Estos pundonorosos caballeros empresarios estatales cubanos encargados de hacer compras en el exterior deben de ser, con toda seguridad y sin margen a pocos equívocos, amantes apasionados de las fiestas navideñas.
Ya nuestras tiendas han puesto a la venta parte de esa parafernalia de bombillitos y figuritas alegóricas que, como era de esperar, sus precios no están al alcance de todos.
Momento este muy difícil en los estantes de productos alimenticios para darle entrada a los motivos de celebración hogareña por el advenimiento de Jesús Cristo de Nazaret y el nuevo año 2018 en un acto contradictorio ante las demandas de megºa huracán Irma. El problema es y será cómo lo digiere la población o los consumidores que, en definitiva, son la misma cosa.
Habrá quien se detenga frente a un corazoncito multicolor que irradia alegría y amor por casi nueve euros y tenga que decidir entonces y por igual monto o similar, una pequeña paleta de cerdo en otra manifestación no menos importante, la alimentación.
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Y por venir… llegó temprano la Navidad
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