El mercado neoyorquino registró una jornada de volatilidad contenida tras el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo. Los inversores ajustaron posiciones en un entorno marcado por la subida del petróleo y el aumento de los rendimientos de la deuda estadounidense.
La bolsa estadounidense resiste la escalada bélica con avances en tecnología mientras el petróleo y los bonos reaccionan con fuerza
Cierre mixto en los principales índices
Al término de la sesión, el Dow Jones de Industriales cerró en 48.904 puntos tras caer un 0,15%, lo que supone un descenso de aproximadamente 73 puntos respecto al cierre anterior.
El S&P 500 avanzó un 0,04% hasta situarse en 6.881 puntos, mientras que el Nasdaq Composite subió un 0,36% y alcanzó los 22.748 enteros.
| Índice | Nivel de cierre | Variación |
|---|---|---|
| Dow Jones | 48.904 puntos | -0,15% |
| S&P 500 | 6.881 puntos | +0,04% |
| Nasdaq | 22.748 puntos | +0,36% |
Tecnología como refugio
Los inversores optaron por valores considerados menos expuestos al impacto directo del conflicto. Entre los principales beneficiados destacaron las grandes tecnológicas.
Nvidia subió un 2,9%, lo que supone un incremento de casi tres puntos porcentuales en el valor de sus acciones durante la sesión. Por su parte, Microsoft avanzó un 1,5%, consolidando su comportamiento defensivo en un entorno de incertidumbre internacional.
La rotación hacia compañías tecnológicas se produjo tras los ataques lanzados el sábado por EEUU e Israel contra Irán, que provocaron la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, y parte de la cúpula militar del país.
La respuesta de Irán amplía la tensión regional, aunque los mercados descartan por ahora una escalada prolongada
Petróleo y bonos reaccionan
Tras los bombardeos y la respuesta iraní contra Israel y varios países árabes con bases militares estadounidenses —Baréin, Jordania, Kuwait, Catar y Emiratos Árabes Unidos—, los mercados energéticos registraron fuertes movimientos.
El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) subió un 6,28% hasta los 71,23 euros por barril, lo que representa un encarecimiento de más de cuatro euros por barril respecto a la sesión previa.
En paralelo, los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU aumentaron en torno al 4%, reflejando ajustes en las expectativas de riesgo y política monetaria.
Algunos análisis del mercado apuntan a que una eventual desescalada en los próximos días podría reducir la presión sobre los activos financieros. Además, un hipotético cambio político en Irán podría modificar el equilibrio en el mercado global del crudo al incrementar la oferta disponible.




