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Vuelo de rapiña, entre los libros más vendidos del mundo

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El libro Vuelo de rapiña, del escritor chileno Paul Seaquist, alcanzó la destacable posición de los 47 libros más vendidos de ficción en español en Amazon. «La verdad es que no imaginé jamás que Vuelo de rapiña volara tan alto», comenta Seaquist y «aunque sé que este tipo de logros son circunstanciales y no tienen gran importancia, no dejan de llenarme de un cierto orgullo culpable», añade el escritor.

Vuelo de rapiña reúne dieciséis relatos que, dentro de su cotidianidad, proponen situaciones y personajes tocados por la violencia y el desconcierto. Las vidas de cada uno de sus personajes cambia por motivos directos o tangenciales para siempre.

Esta nueva creación de Seaquist devela, como pocos libros en el mercado, el lado oscuro de los seres humanos. Asesinos. Violadores. Asesinados. Violados. Engañadores y engañados. Este es un volumen oscuro, en el que sus personajes además deambulan con soltura entre sus cuentos. Seaquist presenta un libro que hace pensar en la pluma de Donald Ray Pollock filmada por Quentin Tarantino.

Paul Seaquist expone que «El tiempo y la distancia nos hacen creer que somos personas diferentes cuando en verdad permanecemos siempre iguales. Me di cuenta de que la desesperación y el desamparo nacen del no tener cómo regresar, ni cómo volver a empezar».

Paul Seaquist: Vuelo de rapiña

Seaquist, que es un exitoso empresario artístico dedicado al mundo de la danza y de la música, hoy vive como ermitaño en el campo de Extremadura dedicado exclusivamente a las letras. El escritor explica «viví gran parte de mi vida entre aviones, hoteles y teatros; hoy vivo entre mis libros, mis árboles y mis gatos».

Una de las particularidades de Vuelo de rapiña es que su portada fue pintada por la estrella del rock Beto Cuevas, el líder de una de las bandas de rock más importantes de América Latina, La Ley.

Paul Seaquist expone que «estos cuentos fueron por algunos instantes míos: en los momentos de su gestación, sin duda; posteriormente en los de su corrección. Ahora ya no me pertenecen, le pertenecen al lector, al tiempo, y más que seguro, al olvido».