Vox no cogerá el teléfono al Gobierno y limita la interlocución a la tribuna del Congreso

El presidente de VOX, Santiago Abascal

El líder de Vox, Santiago Abascal, en el Congreso. (Foto: Jesús Hellín - Europa Press)

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Vox ha avisado de que no responderá a ninguna llamada por parte del Gobierno, con quien solo se relacionará desde la tribuna del Congreso de los Diputados para pedir su dimisión y la convocatoria adelantada de elecciones generales. El partido de Santiago Abascal ha hecho esta aclaración después de que el nuevo ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, haya anunciado que este jueves realizará una ronda de contactos con los diferentes grupos parlamentarios.

Fuentes del partido han indicado a Europa Press que, a mediodía del jueves, no habían recibido aún ninguna noticia de Bolaños. Pero en cualquier caso han asegurado que Vox no participará en el “circo mediático” del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

“Vox no ha atendido ni atenderá esa llamada. La interlocución con este Gobierno será, como ya ha dejado claro Vox en ocasiones anteriores, en la tribuna del Congreso, desde donde seguiremos exigiendo al Ejecutivo su dimisión y la convocatoria de elecciones”, ha subrayado la formación.

Abascal ya rechazó en dos ocasiones el pasado año las llamadas del propio Pedro Sánchez, quien mantuvo una ronda de conversaciones con los líderes de los demás partidos con el objetivo de sondear la posibilidad de alcanzar un pacto de reconstrucción económica y social tras la crisis del coronavirus.

Vox dijo entonces que no mantendría ningún contacto con el Gobierno hasta que fuera cesado su entonces vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, y el Estado asumiese el pago de las nóminas de todos los trabajadores y autónomos que no podían desempeñar su labor por el estado de alarma.

Bolaños se ha ‘estrenado’ como miembro del Consejo de Ministros con la Ley de Memoria Democrática, duramente criticada por parte de Vox, que incluso ha adelantado ya su intención de recurrirla ante el Tribunal Constitucional. Abascal calificó la ley de “guerracivilista y totalitaria” y denunció que “atenta” contra la libertad de expresión de los ciudadanos y también contra la libertad de cátedra; además de atacar “la transición” y “el abrazo colectivo de mirada al futuro” que dejaron las generaciones pasadas.

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