Varadero, sin reservas para fin de año

Hotel Meliá Varadero

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En Cuba, bajo el poder hipnótico de la crisis económica, quien optó por una pequeña siesta antes de formular la reserva para pasar en grande la noche del 31 de diciembre en buenos hoteles de Varadero, se ha levantado con la ingrata noticia de que todas estaban agotadas al menos en los burós nacionales de las agencias  Havanatur y Cubanacán. Si acaso, queda algo para la Nochebuena.

El balneario, según cifras no actualizadas, dispone de unas 24.000 habitaciones en poco más de 50 hoteles de aceptada categoría.

El acontecimiento, para nada asombroso, demuestra par de cosas de saque. Una, que seguimos siendo los cubanos el segundo mercado seguido del frío Canadá; y segundo, que hay mucho billete en poder de los nacionales, amén de la contribución que pudiera haber realizado la parentela de Miami u otras ciudades con gran presencia de isleños.

Y si de ofertas truncas tratamos, pues también están ya las rentas de coches. En cualquier agencia consultada en la isla le dirán que hasta el próximo 10 de enero no estarán disponibles las cuatro ruedas.

En pocas palabras, la demanda por encima de la oferta. Idéntico panorama con la tradicional carne de cerdo para estas fiestas que, como ya lo conocen las autoridades, ha sido anunciado oficialmente que tendremos un pollo entero por cartilla para la festividad y que en dependencia de la cantidad de personas registradas así serán los bípedos.

La costumbre o predilección por el “cabizbajo” es casi ancestral. Acabo de verificar que en las redes sociales hay una persona que cambia un cerdo de unas 120 libras (60 kilos) por un móvil o celular. El animalito alcanzará en estas fechas nuevos récords en valores o trueques en el mercado nacional.

Las cuentas, no pueden ser más claras. Pensión mínima: 1.528 pesos cubanos. Medio kilo de cerdo: 230 pesos. Tres kilos y algo más es lo posible de adquirir si aparece.

Desde hace buen tiempo nuestros economistas, residentes o no, vienen especulando acerca de qué cantidad de millones hay ocultos en casas por toda la isla. La cifra exacta nunca podrá conocerse, pero de que hay mucho dinero lo estamos presenciando ahora mismo si enfilamos la vista hacia los hoteles de la playa.

La diferencia será visible. Unos sí; otros no porque no es igual un pollo a un cerdo como también aquellos complementos que le acompañen en la cena cuando lleguen las doce de la noche en este mes que patalea no precisamente por obra y gracia de la Covid.

En Cuba, lo he dicho varias veces, una siesta prolongada conlleva a despertar sin enterase el durmiente por dónde van los tiros.