Una bronca entre cubanos a tiro limpio de canciones

Punto cubano

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Cuba, tan musical desde sus inicios y que bien se podría investigar si los primeros colonizadores españoles fueron recibidos o no por un animado trío de aborígenes que les obligó a mover sus esqueletos salitrosos por tan prolongado viaje, se encuentra ahora mismo en franca guerra musical entre gente que piensa y actúa de manera diferente a la otra.

Y mucho ojo, que muy probablemente después de aquel noble, pacífico y hospitalario recibimiento, debió llegar no muy lejos en el tiempo la protesta con cálidos acordes de guitarra en fecha tan temprana como 1895. “Y a la manigua se fue el mambí”, proclamaba su autor en envidiable composición.

Tal parece que se juega el destino de un gobierno y el derrotero político de una nación, a golpes de la mejor canción, aquella que logre convencer con más fuerza y convicción al grupo beligerante y sus seguidores según manuales que, como recetas de cocina, proponen el camino a seguir.

Tras minucioso análisis de laboratorio, así como ocurre con una gota de sangre, de todas las interpretaciones en contienda, en busca de razones políticas, sobresalen no pocas salpicaduras de oportunismo en las piezas a estudio, manifestación que también aparece en la política dura y pura de cualquier tendencia. La historia recoge que los oportunistas están en constante acecho en busca de bienestar personal o posiciones.

Si algo habría que lamentar es la inexistencia de un jurado imparcial para las piezas en lidia, aunque no estaría del todo mal que no participaran los expertos y el voto sea, como en no pocos certámenes internacionales, concedido por el gran público, que hasta tiene nombre: el premio de la popularidad.

Después de todo, es mejor fajarse o liarse a melodías acompañadas de trompetas, tumbadoras y otros instrumentos, unas más logradas que otras con patente de panfletos musicalizados, que a proyectiles salidos a toda velocidad del ánima de un arma de combate.

Patria o muerte o Patria y Vida, he ahí la cuestión shakesperiana del ser o no ser si buscáramos una explicación universal a lo que acontece en la Cuba de hoy. Imposible dejar al margen a aquellos que en todo debate suelen ubicarse en el justo medio, en misa, procesión y tocando campanas al mismo tiempo. Son los que desde hace buen tiempo sostienen que Patria o heridas leves y carecen de melodías identificativas.

Una bronca a tiro limpio de canciones, aunque también la tenemos entre quienes no les agrada la música, ese tipo de música. Al fin y al cabo, la solución de nuestros problemas actuales no precisa de partituras o improvisaciones vengan de donde vengan.

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