En el escrito de denuncia, consultado por Europa Press, la víctima relata numerosas llamadas intimidatorias a raíz de la presunta agresión sexual ocurrida el 23 de abril de 2025 y cita una, registrada tres meses después, el 24 de julio, en el que se menciona a Gemma Barroso en su condición de subdirectora general de Recursos Humanos y Formación.
Esta comisaria es quien ha asumido el puesto al frente de la Dirección Adjunta Operativa en aplicación de la Orden 859/2023, de 21 de julio, que establece el relevo en los supuestos de vacante, ausencia o enfermedad de la persona titular de la DAO, hasta que la Policía convoque formalmente esta plaza y sea resuelta por el Ministerio del Interior.
En concreto, en la querella se recoge que ese 24 de julio la denunciante, hasta entonces agente de la Policía en la Comisaría Local de Coslada, se encontraba en su nuevo destino en la Subdirección General de Recursos Humanos y Formación, en la madrileña calle Miguel Ángel, número 5, precisando que es la “misma sede donde trabaja el querellado” al coincidir aquí la Dirección General de la Policía.
Baja y apoyo del equipo psicosocial
“Cuando la víctima se encontraba incorporándose al nuevo puesto de trabajo y concretamente en el despacho de la subdirectora de Recursos Humanos y Formación recibió llamada del teléfono del despacho de José Ángel González. Al no contestar, la víctima comunicó a la subdirectora Gemma Barroso que no se encontraba en condiciones de trabajar por salud mental”, detalla la denuncia, según recoge la citada agencia.
El escrito continúa explicado que fue en ese momento cuando la denunciante “fue puesta a disposición del equipo de apoyo psicosocial, del cual está siendo asistida y se encuentra de baja laboral con el armamento retirado, manteniéndose esta situación a la fecha de interposición de la presente querella”.
“Acoso telefónico y manipulación psicológica”
La denuncia alude a la recopilación de pruebas como llamadas, mensajes y audios donde se acusa al DAO y a otro comisario asesor de éste, Óscar San Juan González, de participar en una “campaña sistemática, obsesiva e intensiva de acoso telefónico y manipulación psicológica sobre la víctima”, a la que llegaron a ofrecer cualquier puesto en la Policía si guardaba silencio. Tanto José Ángel González como este asesor han sido relevados de sus cargos.






