Un lobby financiero vuelve a dejar en entredicho la reputación del supervisor bancario europeo

EBA
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El Parlamento Europeo decide hoy si sigue adelante con el nombramiento de Gerry Cross como nuevo director ejecutivo de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) o si por el contrario respeta el voto en contra emitido por la Comisión de Asuntos Económicos y Financieros (ECON), que por una ajustada mayoría -27 a 24- consideró que el irlandés no es la persona adecuada por el puesto debido a su pasado vinculado a un lobby financiero.

El nombramiento de Cross es un paso más en la polémica desatada en torno al supervisor encargado de realizar los test de estrés a la banca, después de que el que fuera hasta ahora director ejecutivo, Adam Farkas, vaya a desembarcar en la Asociación de Mercados Financieros en Europea (AFME), uno de los lobbys financieros más influyentes. El caso ha puesto en tela de juicio la reputación de las autoridades comunitarias, recordando antecedentes como el fichaje de Durao Barroso por Goldman Sachs o de Neelie Kroes por Uber.

La semana pasada, el ECON votó en contra del nombramiento de Cross, que no solo tiene un pasado ligado a AFME, sino también a otro lobby: el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF. La votación se saldó, no obstante, por un estrecha 27 a 24, por lo que todo podría cambiar en la votación hoy del pleno de la Eurocámara.

Entre los que votaron en contra del nombramiento se encuentra el socialista español Jonás Fernández. “Es completamente imposible para nosotros apoyar a un candidato que trabajó en el pasado en este tipo de actividades”, señaló Fernández en un video publicado en Twitter. También apuntó que los eurodiputados tendrían ya otra candidata con un “excelente perfil”.

Por si acaso, la coalición de organizaciones europeas Change Finance, a la que pertenece la española Asufin, ha enviado una carta abierta a los europarlamentarios en la que asegura que “esta designación es muy cuestionable y socava la confianza pública en la legitimidad de una institución europea clave”. En la misiva se les insta a oponerse para “proteger a nuestras instituciones de la inadecuada influencia de grupos de presión”.

La EBA, actualmente presidida por José Manuel Campa, “debe ser rigurosa en la aplicación de las normas éticas y se necesita adoptar un principio de igualdad de condiciones cuando se trata de órganos que se han creado para supervisar y regular”, plantea Change Finance. La AFME tiene un peso considerable en la EBA: 23 de sus 25 prioridades políticas, tal y como recoge el registro de transparencia, son áreas de trabajo de la propia EBA.

“La institución necesita revisar las normas y procedimientos relacionados con la ética en general y los conflictos de interés en particular”, afirma la carta.

En la misiva también se agradece el paso adelante dado por el Parlamento Europeo, el pasado 16 de enero, cuando adoptó la resolución que cuestionaba la marcha de Adam Farkas, director ejecutivo de la Autoridad, a la AFME. En la misma se imponen limitaciones a la relación de Farkas con las instituciones europeas. Al mismo tiempo, el Defensor del Pueblo de la UE también ha lanzado advertencias en el mismo sentido.