Donald Trump, presidente de EEUU
El asesinato de un manifestante antifascista en Charlottesville ha encendido el debate sobre el margen de acción de los grupos neonazis en EEUU. La tibieza de Donald Trump a la hora de condenar la acción “terrorista”, tal y como la ha tildado el fiscal general del, Jeff Sessions, ha multiplicado las críticas hacia el mandatario estadounidense. 48 horas después de la muerte, el presidente norteamericano ha condenado el ataque apuntando a sus protagonistas.
“No importa el color de nuestra piel, todos vivimos bajo las mismas leyes. El racismo es el mal, y aquellos que provocan violencia en su nombre son criminales y matones, incluyendo el KKK [Ku Klux Klan], los neonazis, los supremacistas blancos y otros grupos de odio [que] son repugnantes a todo lo que abrazamos como estadounidenses. Somos una nación fundada sobre la verdad de que todos fuimos creados iguales. Somos iguales ante los ojos de nuestro creados. Somos iguales ante la ley. Y somos iguales ante la Constitución. Aquellos que difunden la violencia en nombre del fanatismo atacan los propios pilares de América”, ha sentenciado Trump en una declaración desde la Casa Blanca.
Unas palabras del presidente estadounidense que llegan después de una serie de reacciones tras conocer los incidentes de Charlottesville. En primer lugar, Trump, tras ser preguntado por los periodistas, decidió ignorar las preguntas sobre si iba a condenar el asesinato; poco después, criticó la “violencia que se da en muchos lados”, sin mención alguna a los neonazis que estuvieron presentes en la ciudad de Virginia. Una vaga condena que provocó un aluvión de críticas tanto de republicanos como de demócratas.
De los primeros en cargar contra la declaración de Trump fue el Fiscal General de Virginia, Mark Herring, que recordó que “La violencia, el caos y la aparente pérdida de la vida en Charlottesville no es culpa de ‘muchos lados’” sino de “racistas y supremacistas blancos”. Marco Rubio, uno de sus rivales en las primarias, aseguró que es muy importante para el país que Trump describa los ataques como supremacistas blancos. De hecho, hasta su vicepresidente, Mike Pence, se mostró contundente contra el ataque neonazi: “No toleraré el odio ni la violencia, los supremacistas blancos, los neonazis o el Ku Klux Klan. Esos grupos peligrosos no tienen cabida en la vida pública estadounidense y condeno de forma rotunda sus hechos”.
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