Temor a un recorte del dividendo de Telefónica tras quedarse a un paso del bono basura

Telefónica
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Las acciones de Telefónica caían al cierre un 3,79% hasta marcar 3,29 euros, situándose entre las más castigadas del Ibex 35. La decisión de S&P de rebajar el rating de la compañía, que se sitúa a un solo paso del bono basura, parece pesar sobre los ánimos de los inversores al tiempo que aumenta el temor a un recorte de dividendo.

Tras el último movimiento de la agencia de rating, la calificación a largo plazo pasa a BBB- desde BBB y la calificación a corto plazo a A-3 desde A-2. La perspectiva del rating cambia de negativa a estable. Los motivos son el impacto del covid-19 y la depreciación de las divisas latinoamericanas.

En un comunicado, la agencia explica que esta decisión se basa en su expectativa de se produzca un deterioro de las métricas crediticias de Telefónica este año, en contraste con su anterior previsión de una mejora en términos ajustados de las mismas y un regreso a niveles adecuados en 2021-2022. S&P achaca este deterioro a unos menores ingresos y resultado bruto de explotación (Ebitda) debido a una facturación por servicio más débil, tanto en particulares como en empresas, y a unos menos ingresos por roaming como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Además, los resultados también se están viendo lastrados por los movimientos adversos de las divisas, que están afectando a la contribución en sus cuentas de su negocio en América Latina.

La deuda neta de Telefónica se redujo hasta los 36.700 millones de euros a cierre de septiembre, lo que supone 1.100 millones de euros respecto al cierre de 2019, mientras que el coste de la deuda se ha reducido al 3,15% y los niveles de liquidez se han elevado de forma constante, hasta 22.400 millones de euros.

“Creemos que esta rebaja, que deja el rating de Telefónica a un paso de perder el ‘investment grade’, aumenta la probabilidad de un recorte del dividendo”, señalan los analistas de Bankinter en un informe. A pesar de una rentabilidad por dividendo elevada (~11%), el potencial de crecimiento estructural es reducido y la reducción de la deuda progresa lentamente lastrando la evolución del grupo. En el entorno actual, el objetivo de estabilizar el cash flow libre (OIBDA – Capex) requiere necesariamente una contención de la inversión que merma la competitividad del grupo a medio plazo.

El mantenimiento del dividendo en 0,4 euros/acción implica payouts por encima del 100% en 2019-2021 y niveles de 80-90% en 2022-2024. “En este contexto no es descartable un recorte del dividendo en 2021”, explican los expertos. “Se mantiene la posibilidad de extraer valor de las filiales a través de ventas totales o parciales (Telxius, JV en R. Unido, venta de negocio en Latam), pero en el entorno actual las posibles operaciones tienen mayor riesgo de retrasarse y/o obtener una menor valoración”, concluyen.

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