Señora, en los carteles han puesto su nombre como presidenta de la Agencia Efe de inminente designación por el Gobierno, como sus predecesores. Esperemos que sea la última vez.
Momento para preguntarse qué méritos pueden haberla hecho acreedora al puesto y a quién o a quiénes se deberá en su desempeño. Su mejor programa sería cumplir con la despedida de su antecesor, Fernando Garea, de que una agencia pública de noticias, no es una agencia de noticias gubernamental ni siquiera oficial y que se debe a la sociedad en su conjunto. Por eso, la Agencia Efe si cumple como la BBC -ahora amenazada de extinción por el premier británico Boris Johnson- es inevitable que moleste más al Gobierno que es quien suma más poder. Vale
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