Bashar al-Assad, presidente de Siria
Señor presidente de la república hereditaria de Siria, donde sucedió a su padre hace ya 17 años, el empleo de armas químicas en el bombardeo de la localidad de Jan Sheijun en la provincia de Idlib controlada por los rebeldes transgrede la prohibición establecida en Ginebra y es un crimen de guerra -al igual que la tortura homologada por Trump- por eso, el Tribunal Penal Internacional debería encausarle.
Ni siquiera los Jihadistas, si ese hubiera sido el caso, pueden ser gaseados. Las causas más legítimas se pervierten cuando se defienden con medios criminales.
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Telegrama para Bashar al-Assad
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