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Edición testing    22 de noviembre de 2019

Bonos

Bancos centrales

“Las tensiones derivadas de la creciente desigualdad y la brecha entre las élites metropolitanas y las provincias solo se exacerbarán”, avisa BNP Paribas Asset Management.

Los tipos de interés ultrabajos llegaron como un intento de los principales bancos centrales del mundo de estimular el crecimiento económico y la inflación, pero lo que en principio parecían medidas de emergencia pueden acabar convirtiéndose en el ‘nuevo normal’. Y los bolsillos de los inversores y ahorradores deben adaptarse a este nuevo entorno.

Valores a seguir

JPMorgan recorta el precio objetivo de Atresmedia, pero aún ve un potencial del 66%

La Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), el regulador antimonopolio de México, ha notificado a los principales bancos del país que su investigador halló evidencia probable de prácticas similares a las de los carteles para manipular los precios de los bonos del Gobierno, según informa Bloomberg.

Deuda empresarial

La desaceleración económica comienza a poner de relieve los abusos cometidos en los últimos años.

Los préstamos apalancados, debidamente empaquetados en 'collateralized loan obligations' o CLO, han proliferado en los rincones más recónditos de los mercados en los últimos años al calor de los tipos ultrabajos. Los inversores siempre ávidos de rentabilidad apostaron por estas titulizaciones y ahora que empiezan a verse señales de desaceleración económica una cantidad ingente de deuda basura podría verse en apuros.

Materias primas

Más de la mitad de la demanda de plata está relacionada con aplicaciones industriales, pero el metal se dispara un 25% desde el inicio del verano pese a la amenaza de la guerra comercial.

Los metales preciosos están de enhorabuena en los mercados internacionales. El miedo a una recesión global por la guerra comercial entre EEUU y China y la acción de los bancos centrales llevando a buena parte de los bonos soberanos desarrollados a terreno negativo les han convertido en la opción ‘menos mala’ para los inversores y los resultados son visibles: el oro se encuentra en máximos de seis años, si bien es la plata la que más está brillando en las últimas semanas.

Renta Fija

Los inversores extranjeros han aumentado sus posiciones en deuda pública italiana en más de 15.000 millones de euros desde principios de año.

En un escenario de tipos negativos generalizados en el Viejo Continente, la deuda italiana se ha convertido en toda una “tentación” para los inversores. Quizás por ello, y dentro de unos rendimientos muy elevados respecto a países de su entorno, la enésima crisis política desatada en Italia por el divorcio entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga apenas se ha traducido en esta ocasión en volatilidad de los mercados.

Renta Fija

“El riesgo de tipo de interés que conllevan estos bonos es enorme”, avisa Bianco Research.

El mercado de bonos con rentabilidades negativas no ha parado de crecer desde que comenzó el año y supera ya la cifra de los 16 billones de dólares, convirtiéndose en el ‘nuevo normal’ de los mercados de deuda. No obstante, los expertos avisan de que este escenario puede conllevar sorpresas desagradables a los inversores si se produce un cambio de vientos.

Renta Fija

“Los depósitos bancarios no son necesariamente una alternativa atractiva para las empresas y los gestores de activos”, avisan los expertos de BofA Merrill Lynch Global Research.

Las rentabilidades negativas han venido para quedarse a la renta fija. A día de hoy hay 16 billones de dólares en deuda con rentabilidades inferiores a cero, incluyendo la totalidad de la curva de tipos de Alemania. Ante esta situación pueden surgir algunas preguntas. La más obvia es por qué deberían los inversores comprar activos que no solo no pagan intereses, sino que los cobran. Sin embargo, un inversor avezado puede sacar un retorno positivo incluso en este escenario.

Renta Fija

Antes de las últimas siete recesiones se produjo una inversión de la curva en las rentabilidades de los bonos a dos y diez años.

Todas las alarmas de los mercados se encendieron ayer miércoles. La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a dos años se situaba por encima de la del bono a diez. La inversión de la curva de rentabilidad o curva de tipos suele interpretarse como una señal de recesión a corto o medio plazo y los precedentes no son los mejores: la última vez que ocurrió fue en junio de 2007, poco antes de que estallase la crisis financiera.

Renta Fija

La prima de riesgo italiana se relaja hasta los 230 puntos, mientras que la rentabilidad del bono baja al 1,75%.

La rentabilidad del bono a diez años italiano caía el lunes desde los máximos de cinco semanas alcanzados el pasado viernes después de que la agencia Fitch haya dejado sin cambios la calificación de la deuda soberana del país, y ante las dificultades que se está encontrando además el líder de Lega, Matteo Salvini, para forzar unas elecciones anticipadas.

Renta Fija

“Los bancos centrales no son los villanos, sino las víctimas de factores fundamentales más profundos detrás de los tipos de interés bajos y negativos”, señala Joachim Fels, de Pimco.

Esta misma semana se alcanzó un nuevo récord: por primera vez en la historia, la cantidad de deuda con rentabilidad negativa –es decir, hay que pagar intereses si la compras- superó el umbral de los 15 billones de dólares. La cifra incluye tanto bonos soberanos como corporativos, incluyendo algunos bonos basura, y pone de relieve tanto el temor de los inversores ante la escalada en la guerra comercial como las políticas de los bancos centrales.

Renta Fija

El Tesoro vende 4.018,5 millones de euros en bonos a cinco años y obligaciones a diez, 15 y 30 años.

Una de cal y otra de arena para el Tesoro Público en la subasta en la que ha colocado hoy 4.018,5 millones de euros en bonos y obligaciones: los costes han subido en las obligaciones a diez y 30 años, pero han bajado en las obligaciones a 15 años y ha registrado mínimos históricos con el bono a cinco años.

Renta Fija

El volumen de la deuda de rendimiento negativo pasa en ocho meses de seis a 13,2 billones de dólares.

El volumen de la deuda de rendimiento negativo sigue disparándose a la espera de que el Banco Central Europeo (BCE) de una nueva vuelta de tuerca a su política monetaria ultra acomodaticia en los próximos meses. En un período de apenas ocho meses, los títulos de renta fija que no pagan intereses -sino por los que hay que pagar- se han más que duplicado, de acuerdo con un informe de los analistas de BNP Paribas Asset Management.

Materias primas

Tras superar la barrera de los 1.400 dólares la onza por primera vez en seis años, el metal precioso acumula más avances en julio.

El oro vuelve a estar de moda en los mercados. El metal precioso es cada vez más visto como una de los pocos refugios sólidos ante la posibilidad de una desaceleración de EEUU, particularmente en medio de las crecientes expectativas de que los nuevos recortes de tipos de los bancos centrales no lograrán reactivar a la economía mundial.

Bancos centrales

El margen de maniobra en las compras de deuda soberana es muy escaso, pero en el ámbito empresarial es mucho más amplio.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, afronta sus últimos meses al frente de la institución, pero todavía no ha dicho su última palabra. Junto a nuevos recortes de tipos, ahondando en el terreno negativo, los mercados apuestan por una nueva puesta en marcha de las compras de activos que esta vez deberá centrarse en la deuda empresarial. Y por primera vez la institución podría comprar directamente bonos bancarios.

Renta Fija

El gigante asiático sigue siendo el mayor acreedor internacional de EEUU, pero ha reducido ya un 15,4% de la exposición que llegó a tener.

China se mantiene como el principal acreedor internacional de EEUU, pero mes a mes va reduciendo su exposición a la mayor economía del mundo en plena guerra comercial entre las dos potencias. Según muestran los últimos datos del Departamento del Tesoro, el gigante asiático vendió en abril 7.500 millones de dólares en bonos estadounidenses, con lo que su cartera se sitúa en 1,113 billones de dólares, sus mínimos de dos años.