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Edición testing    23 de agosto de 2019

Academia de Televisión

Academia de TV

Deseo suerte y le auguro aciertos a María Casado sobre quien no tengo duda que será una buena presidenta.

Hace algunos días expuse las razones por las que quería ser presidente de la Academia de Televisión. Entonces adquirí un compromiso tácito de llegado el momento de explicar por qué lo era o, como ocurre, no lo soy. Y es muy sencillo: porque perdí las elecciones. Ganó ampliamente María Casado, sobre quien no tengo duda que será una buena presidenta. La felicito por esta vía ya que la noche de la elección me cogió fuera de Madrid y no disponía ni de su correo ni de su teléfono para hacerlo en el acto. Le deseo suerte y le auguro los aciertos que la Academia necesita para continuar incrementando su prestigio y su importancia institucional y profesional.

Academia de Televisión

El sentido de ser útil a la dinamización y el prestigio de la actividad audiovisual, que he desarrollado profesionalmente muchos años, me incitan a intentarlo.

Muchas personas me preguntan estos días por qué quiero presidir la Academia de Televisión. Incluso hay amigos que intentan disuadirme: “Es meterte en más líos. Es un puesto que da mucho trabajo”. “Pues sí - les respondo -. Pero el trabajo no me asusta y el afán de protagonismo lo tengo superado. Y, por supuesto, cualquier ambición de beneficio personal, también. En cambio, el sentido de ser útil a la dinamización y el prestigio de la actividad audiovisual que he desarrollado profesionalmente muchos años, en la televisión, sí me incitan a intentarlo”.

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