Siete indicadores económicos que explican el éxito de la huelga feminista

Huelga Feminista
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Movimientos como el #MeToo o el #TimesUp han hecho que 2018 comenzase con un renovado interés por las políticas de género. Una atención que el movimiento feminista ha sabido capitalizar para llevar más allá las reivindicaciones en favor de la igualdad real y que convirtieron el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en una jornada histórica. Un éxito sin precedentes en el que la prensa internacional ha destacado las movilizaciones en España tanto por el número de mujeres movilizadas como por el resultado triunfante de la innovadora convocatoria de la huelga feminista. El consenso parece claro: 2018 está siendo el año de las mujeres y lo está siendo a escala global.

Al menos en los que se refiere a captar el interés de la opinión pública y a la capacidad del movimiento feminista de marcar la agenda, porque si lo que se tiene en cuenta son los indicadores económicos y laborales, la lucha por la paridad está lejos de terminar. Así, según todos los estudios e indicadores, las discriminaciones de género siguen estando aún particularmente acentuadas en los ámbitos laboral y económico.

Unos sesgos que no sólo están perjudicando a la mitad de la población, sino que constituyen todo un lastre para el crecimiento económico global. De esta forma, según señaló el Informe Global sobre Brechas de Género elaborado en 2017 por el World Economic Forum, también conocido como el Foro de Davos donde se reúnen anualmente algunos de los principales líderes empresariales y políticos internacionales para analizar los problemas más apremiantes que afronta el mundo; reducir en un 25% las brechas de género hasta 2025 incrementaría el PIB global en 5,3 billones de dólares.

Una cifra que va en la línea que ya había apuntado un informe previo elaborado por el McKinsey Global Institute en 2015 y en el que se señalaba que si las mujeres y los hombres desempeñaran un “papel similar en los mercados laborales”, se agregarían 28 billones de dólares a la economía mundial, igualmente considerándose tan sólo el periodo que transcurriría hasta 2025.

Del mismo modo, otra de las empresas de consultoría estratégica global más destacadas, El Boston Consulting Group (BCG), junto a la Universidad Técnica de Munich, realizó durante la segunda mitad de 2016 una encuesta a 171 empresas alemanas, suizas y austríacas cuyos resultados reflejaron en la publicación «The Mix That Matters: innovation Through Diversity«. Y, como una de sus principales conclusiones, ambas entidades señalaron que las compañías con mayor participación femenina lograban mayores ingresos.

En concreto, dicho estudio descubrió que las empresas que conseguían proteger la diversidad de género gracias a sus políticas, estaban consiguiendo mejores resultados en innovación lo que se traducía en un 38% de mayores ingresos a través de nuevos productos y servicios.

Asimismo, según los índices de la publicación de 2015 «Women On Boards: Global Trends In Gender Diversity» a cargo de MSCI, el ponderador estadounidense de fondos de capital de inversión, deuda, índices de mercados de valores, de fondos de cobertura y otras herramientas de análisis de carteras; las empresas que cuentan con juntas de gobierno con equilibrio de género o «con fuertes liderazgos femeninos» obtienen un retorno en sus acciones 2,7 veces superior al de aquellas que no cuentan con ninguna de esas características.

Y, aún así, según la lista Fortune 500, sólo el 6,4% de las 500 mayores empresas del mundo cuentan con mujeres a su frente. Un porcentaje que se reduce al 5,2% según la clasificación elaborada por S&P.

Con todo, quizá los indicadores más sangrantes sean aquellos que no apuntan tanto al potencial que se está desperdiciando, como a las discriminaciones que sufren las mujeres en su día a día laboral, tanto en lo que se refiere a sus posibilidades de acceder a un empleo como a las condiciones en las que lo hacen. Por ejemplo, según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), mientras que la tasa de participación laboral de los hombres es de un 76%, en el caso de las mujeres esta cifra se reduce hasta un 49%.

Pero es que, además, según el «World Employment Social Outlook: Trends for Women» elaborado en 2017 por este organismo de Naciones Unidas especializado en los asuntos relativos al trabajo y las relaciones laborales, las mujeres perciben tan sólo el 77% del salario de sus compañeros masculinos. Unas cifras que tampoco tienen perspectiva de darse la vuelta en el corto plazo.

De hecho, el Cuarto Foro Global de Empresas por la Igualdad de Género, celebrado en febrero de este año en Santiago de Chile bajo la organización del Gobierno de Michelle Bachelet y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en alianza con la Organización International del Trabajo (OIT) y ONU Mujeres, ha señalado que se tardarían aún 215 años en cerrar las brechas de género de continuar el actual ritmo de empoderamiento femenino.

Serían, en concreto, 78.763 días. Una cantidad de tiempo que las movilizaciones de este pasado 8 de Marzo han mostrado que el mundo ya no está dispuesto a esperar.

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