Evo Morales, presidente de Bolivia
A penas con tiempo para una afeitadita luego de asumir la presidencia de Cuba, llegó el homólogo venezolano Nicolás Maduro para abrazarlo y fraguar nuevos planes bilaterales. Y terminada su breve visita, se puso en marcha la segunda actividad oficial del recién estrenado, ingeniero Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Esta vez con otro muy allegado, Evo Morales, de Bolivia. Tanto es así que, como poquísimos, se les trata en actividades protocolares y oficiales como “compañeros”.
A falta de algo sustancioso, como por ejemplo cuáles eran las prisas de Maduro por darle a conocer al mandatario cubano de qué se trataban esas “muchas ideas”, algunos medios internacionales, más las siempre controvertidas redes sociales, apareció el tema de la Primera Dama en razón de otra primera no dama, sino Primera Combatiente en la figura de la cónyuge de Maduro, Cilia Flores. Especulaciones a las dos manos, bueno apuntar que la situación en lo adelante será atípica, no constitucional respecto a la esposa de Díaz-Canel.
Y saliendo Maduro de la isla, aterrizó el siempre solidario Evo Morales con idénticos propósitos: abrazar y trazar nuevos o iguales derroteros en un continente donde la izquierda ha sucumbido ante las fuerzas de derecha y el imperio del señor Trump parece decidido a aplicar aquella vieja política de “América para los (norte) americanos.”
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Se fue Maduro y llegó Evo a Cuba
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