Sanofi cede sus instalaciones a BioNTech y Pfizer para acelerar la producción de la vacuna

Vacuna de AstraZeneca
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Sigue la polémica en la Unión Europea por la escasez de vacunas. La farmacéutica AstraZeneca ha salido al paso de las duras críticas vertidas sobre ella por la Comisión Europea y varios países del bloque a cuenta de los retrasos en las entregas de las vacunas, mientras por otro lado la francesa Sanofi ha cedido sus instalaciones a BioNTech y Pfizer para que puedan acelerar la producción de sus dosis.

Las tensiones sobre el despliegue se han intensificado desde que AstraZeneca advirtió a finales de la semana pasada de los retrasos en una planta de producción en Bélgica. La UE respondió con furia, prometiendo vigilar las exportaciones de inyecciones y sugiriendo que la farmacéutica ha vendido a terceros países las dosis comprometidas para Europa.

Sin embargo, el consejero delegado de AstraZeneca, Pascal Soriot, en una entrevista con varios medios europeos, ha desviado la culpa a la propia UE. Según ha defendido, la empresa tiene un acuerdo de ‘mejor esfuerzo’ que no especifica una cantidad de dosis. Esto se debe a que la UE insistió en recibir la vacuna de AstraZeneca casi al mismo tiempo que el Reino Unido, a pesar de haber hecho su pedido tres meses más tarde.

Soriot ha explicado que una vez que Astra obtenga la aprobación reglamentaria de la UE -que se espera en unos días- enviará al menos 3 millones de dosis inmediatamente, con un objetivo de 17 millones para febrero.

Para el ejecutivo, las críticas sobre la compañía se deben a la difícil situación de la pandemia. “Los gobiernos están bajo presión”, ha señalado, según recoge Bloomberg. “Todo el mundo está un poco, ya sabes, agravado o emocionado por esas cosas. Pero lo entiendo, porque la Comisión está gestionando el proceso para toda Europa”.

“¿Me gustaría hacerlo mejor? Por supuesto”, ha añadido Soriot. “Pero, sabes, si entregamos en febrero lo que estamos planeando entregar, no es un volumen pequeño. Estamos planeando entregar millones”.

La directora ejecutiva de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), Emer Cooke, dijo el martes que la organización está trabajando con los fabricantes para hacer frente a los retrasos en las vacunas y expresó su esperanza de que las carencias sean “efímeras”. También repitió el objetivo de la EMA de decidir esta semana sobre la aprobación de la vacuna de AstraZeneca, que sería la tercera tras las de Pfizer y BioNTech y la de Moderna.

En un esfuerzo por aliviar la escasez de suministros, el fabricante de medicamentos francés Sanofi ha acordado ayudar a producir más de 125 millones de dosis de la vacuna que Pfizer desarrolló con la alemana BioNTech. Sanofi facilitará a BioNTech el acceso a sus instalaciones de producción en Fráncfort a partir de este verano, según informó el miércoles en un comunicado. El objetivo es acelerar los esfuerzos para envasar y distribuir la vacuna, que debe conservarse a temperaturas ultrabajas.

El propio esfuerzo de Sanofi para desarrollar una vacuna con otra gran empresa farmacéutica, GlaxoSmithKline, tropezó en las pruebas clínicas, lo que significa que no estará lista para el verano como se esperaba. El acuerdo alcanzado ahora permite a la región compensar parte de la pérdida, acelerando el complejo proceso de empaquetado y distribución.

Mientras tanto, la Comisión Europea debe presentar su propuesta de control de las exportaciones a finales de esta semana. Además de la vacuna de AstraZeneca, la de Pfizer y BioNTech también se fabrica dentro del bloque, y parte de la producción se envía fuera de la UE.

Aunque todavía no se han revelado los detalles de los planes de la UE, la Organización Mundial del Comercio no impediría una restricción a la exportación de vacunas o incluso una prohibición total, ya que sus normas prevén excepciones en caso de escasez crítica de productos esenciales o si es necesario actuar para proteger la vida y la salud humanas. Eso sí, podría haber represalias de otros países.