Rusia alerta a Europa sobre el posible cierre del tránsito de gas por parte de Bielorrusia

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El posible bloqueo del transporte de gas por parte de Bielorrusia debería ser una preocupación en primer lugar para Europa Central y del Este, declaró el jefe del Segundo Departamento de los países de la CEI de la Cancillería rusa, Alexéi Polischuk.

El pasado 13 de diciembre, el presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, reiteró que la república está dispuesta a cortar el tránsito de gas ruso a Europa en caso de que las sanciones occidentales creen una situación de emergencia y Minsk no tenga otra forma de responder.

«Estas declaraciones de las autoridades bielorrusas deberían preocupar sobre todo a los países de Europa Occidental y Central, que se abastecen de gas ruso», afirmó Polischuk.

Destacó que los países de estas regiones «siguen asfixiando a Minsk con sanciones, socavando su economía, apoyando a los emigrantes políticos e incitando a los ciudadanos bielorrusos al malestar», con el pretextos creados artificialmentes.

El diplomático recordó que el gas ruso se trasiega a Europa a través de cuatro rutas: los gasoductos Turk Stream y Nord Stream, la ruta ucraniana, así como por Bielorrusia.

La ruta bielorrusa, subrayó el representante de la Cancillería rusa, es muy importante, ya que por ella se transportan unos 40.000 millones de metros cúbicos de gas, es decir, casi un cuarto del volumen total de gas, lo que supone el siete por ciento del consumo de gas en la Unión Europea.

«Rusia valora su condición de proveedor fiable de recursos energéticos», agregó.

Manifestó también que el corte del tránsito bielorruso no redundaría en beneficio ni de Rusia ni de los consumidores occidentales, así como afectaría a los volúmenes de suministro y a los precios, que ya están marcando récords.

Según sus palabras, Rusia pide constantemente a Occidente a abandonar el doble rasero y las restricciones ilegítimas que demuestran su incapacidad para resolver los problemas de forma civilizada.

Polischuk añadió que las medidas restrictivas desencadenan medidas de represalia, que no son menos dolorosas.

El 2 de diciembre Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá y la Unión Europea aprobaron un quinto paquete de restricciones contra Bielorrusia. Esta vez por la llegada de miles de refugiados kurdos iraquíes y de otras nacionalidades a la frontera de Polonia, la nueva ruta terrestre de los solicitantes de asilo que buscan entrar en la UE.

El paquete incluye a 17 personas y 11 organizaciones, aumentando el total de sancionados bielorrusos a 183 individuos y 26 entidades.

Por su parte, Minsk impondrá a partir del 1 de enero de 2022 un embargo alimentario a una amplia lista de productos procedentes de los países que participan en las sanciones contra Bielorrusia.

Esta lista abarca puercos vivos, carne de vacuno, carne de cerdo, embutidos, subproductos, sal, artículos de confitería, leche, nueces, frutas y algunos otros productos, pero no afectará a las mercancías importadas por los bielorrusos para su consumo personal, por ejemplo, las destinadas a la alimentación infantil y algunas otras.

Los países occidentales comenzaron a imponer sanciones contra Bielorrusia tras las elecciones presidenciales de agosto de 2020, que otorgaron el sexto mandato consecutivo a Alexandr Lukashenko y dieron origen a varios meses de protestas en el país.