Por qué el cambio climático debería preocupar a Draghi

Cambio climático
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¿Mario Draghi o Jerome Powell hablando del cambio climático? Aunque pueda parecer extraño a día de hoy, en un futuro próximo podría ser normal –e incluso conveniente- que los máximos responsables de la política monetaria analicen los riesgos que el calentamiento global trae a la economía y a la estabilidad de los precios antes de tomar sus decisiones sobre tipos de interés.

“El cambio climático global ha sido investigado y debatido durante décadas, pero los bancos centrales y la mayoría de los inversores y empresas sólo han empezado a centrarse en sus implicaciones para su vida en los últimos años”, señala Joachim Fels, asesor económico global de Pimco.

Uno de los primeros en banqueros centrales en tomar en consideración los riesgos que implica el cambio climático fue Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, que ya en 2015 pronunció un discurso en el que analizaba los tres tipos de riesgos derivados del calentamiento global: en primer lugar, los riesgos físicos derivados del impacto actual de los fenómenos climáticos y meteorológicos en los pasivos de aseguradoras y en el valor de los activos financieros; en segundo, los riesgos de responsabilidad que podrían surgir en el futuro para los emisores de carbono; y en tercero, los riesgos de transición que se derivan del proceso de ajuste a un entorno con bajas emisiones de carbono, que podrían afectar significativamente al valor de una amplia gama de activos.

Más recientemente, el miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE) Benoit Cœuré reconoció que el calentamiento afectará a la política monetaria de un modo u otro, tanto si se toman como si no se toman medidas para atajarlo.

En el caso de que no se tomen, puede resultar más difícil identificar los choques que afectan a la economía y separar el ruido de la señal. “Las perturbaciones meteorológicas pueden fácilmente hacer estragos en la actividad económica y en la inflación, por lo que no es fácil desentrañar la variación de los datos”, reflexiona Joachim Fels.

Además, el cambio climático puede cambiar la distribución de las perturbaciones y provocar más eventos catastróficos. “Si es así, y dado que los bancos centrales están atascados en el límite inferior de los tipos de interés, han comprado grandes cantidades de activos y no tienen mucho margen de maniobra de todos modos, la política monetaria puede quedarse sin margen de maniobra con mayor frecuencia”, apunta el experto de Pimco.

Por último, las perturbaciones relacionadas con el clima pueden ser más persistentes y causar daños duraderos a más largo plazo. Las perturbaciones negativas de la oferta destruyen la producción y aumentan la inflación y, si persisten, los bancos centrales se enfrentan a un dilema, ya que tienen que elegir entre apoyar el crecimiento o luchar contra la inflación.

Pero si se toman medidas contra el cambio climático también existen riesgos para la política monetaria. Un impuesto a los emisores o una transformación hacia la energía renovable podría dar lugar a un gran descenso de los precios del petróleo a lo largo del tiempo. Si bien este cambio significaría un cambio en los precios relativos, Fels recuerda que “la experiencia demuestra que los grandes cambios en los precios del petróleo tienden a afectar a las expectativas de inflación y, por lo tanto, a complicar la política monetaria”.

“En conjunto, el cambio climático se está convirtiendo en un tema cada vez más relevante tanto para los bancos centrales como para los inversores”, analiza el experto de Pimco. Ya sea que se deje sin control o que se tomen medidas para atajarlo, tanto los responsables de la formulación de las políticas como los inversores pueden encontrarse enfrascados en algunos despertares duros relacionados con el cambio climático en los próximos años”.