Piden una vacuna a precio de coste y compartir los avances: “La salud no es una mercancía”

Viales de la vacuna rusa contra la COVID-19
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Las farmacéuticas se han lanzado a una carrera por la vacuna contra el Covid-19 en la que cada una anuncia que su producto mejora al de la competencia. Así, este lunes Moderna afirmó que su vacuna candidata cuenta con una eficacia del 94,5%, superior a la de Pfizer y la rusa Sputnik V (90% y 92%, respectivamente). Con este panorama y ante la guerra de precios que puede desatarse, algunos colectivos piden ya un acceso equitativo y que se compartan los avances.

Así lo reclama Médicos Sin Fronteras (MSF), que defiende que la vacuna sea “igual y justa para todos”. Esto supone, entre otras cosas, que se venda “a precio de coste”. “Para garantizar que las personas, estén donde estén, puedan acceder” a la misma, defiende esta organización, “los gobiernos y las instituciones deben exigir que las empresas farmacéuticas se comprometan a vender cualquier posible futura vacuna a precio de coste para proteger más vidas”. Según sostiene, “esta pandemia no puede convertirse en una carrera de lucro a costa de millones de vidas”.

Asimismo, MSF considera que los fondos que se entreguen a las empresas farmacéuticas “deben estar sujetos a condiciones” y no darse “casi de forma incondicional”, como afirma que pasa ahora. Para esta organización humanitaria “toda esta inversión pública debe estar ligada a condiciones que beneficien a las personas, no a fines lucrativos de las compañías farmacéuticas”. De lo contrario, “todo el poder de decisión sobre el destino de esta vacuna estará en manos de unas pocas empresas privadas”.

Otra de sus reivindicaciones ante esta carrera por sacar la vacuna pasa por la “transparencia”. En concreto, en la necesidad de que las empresas farmacéuticas “sean transparentes sobre sus gastos y sobre la cantidad de dinero público que han recibido”, ya que “todos pagamos estos costes a través de nuestros impuestos”. Por tanto, apunta, “merecemos saber cómo se está utilizando este dinero”.

Asimismo, Médicos Sin Fronteras ve clave acabar con la “exclusividad”. Es decir, “que las nuevas tecnologías o avances se compartan mediante licencias abiertas y globales”. De seguir con un sistema en el que “solo unas pocas empresas controlan estas tecnologías esenciales” se corre “un alto riesgo de que se produzcan muy pocas vacunas para todos”.

“La distribución de estas vacunas no debe estar limitada por intereses económicos o políticos”, continúa esta organización, que recuerda la existencia de un “mecanismo creado para asegurar que las vacunas lleguen a todos los países, incluidos los más pobres”, que se llama COVAX. Se trata, señala, de “un fondo global para la compra y distribución de futuras vacunas contra la Covid-19. “Para que COVAX funcione y llegue a todos, debe promover la transparencia, los precios bajos, el intercambio de tecnología y la participación de la sociedad civil”, destaca.

Por último, incide en que “para que todos, en todas partes, sean de donde sean y estén donde estén, tengan acceso a la futura vacuna, esta no debe tratarse como una simple mercancía”. “No puede estar sujeta a monopolios creados por patentes y otras formas de derechos de propiedad intelectual”, asegura.

Según defiende, ante la crisis desatada por esta pandemia es necesario decir “alto y claro” que “ni la salud es una mercancía, ni nuestro conocimiento científico colectivo es propiedad privada”.

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