Pedro Sánchez gobernará con el gasto sanitario y educativo en mínimos históricos

Pedro Sanchez y Mariano Rajoy
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Pedro Sánchez ató su moción de censura este jueves cuando tranquilizó al PNV adelantando que gobernaría con los Presupuestos ya aprobados. Mariano Rajoy recordó a Podemos (quizá con el fin de asentar dudas en su apoyo al PSOE) que se tendrá que “comer con patatas” las cuentas que firmaron PP, Ciudadanos y nacionalistas vascos. Y la papeleta del nuevo presidente del Gobierno de gestionar los presupuestos sanitarios no será fácil.

El Gobierno de Rajoy tachó sus propias cuentas como las “más sociales de la historia”. Tiene trampa. Algo que defensores de la sanidad pública no pasaron por alto. Pese a que el dinero para esta partida ha crecido un 3,3% respecto a lo presupuestado en 2017, el PIB destinado a Sanidad ha tocado mínimos históricos.

De hecho, Sánchez tendrá que gobernar con el gasto sanitario por primera vez por debajo del 6% del PIB. Mientras, la media europea lleva desde 2015 dedicando un 7,2%. Es más, actualmente el presupuesto sanitario queda aún lejos de las cifras que diseñaron los socialistas cuando gobernaban en 2009 con José Luis Rodríguez Zapatero: en esa ocasión se contaron con 350 millones más.

Mejor suerte correrá, por ejemplo, la persona que asuma la cartera de Defensa que contará con el doble de presupuesto para su departamento que el Ministerio de Sanidad. Incluso el propio Sánchez no tardó en cargar contra el gasto sanitario diseñado por PP y Ciudadanos –al que el PNV se uniría más tarde- y llegó a hablar de “ataque al Estado del Bienestar”.

¿Por dónde irán las políticas sanitarias de Sánchez?

En su discurso para convencer al hemiciclo para apoyarle en su moción de censura, el líder del PSOE prometió recuperar la sanidad universal y fijó como modelo a seguir en Sanidad la actuación del Gobierno socialista en la Comunidad Valenciana.

Cuando Rajoy y Rivera presentaron el borrador del acuerdo, Sánchez presentó una propuesta alternativa. Y en esos presupuestos alternativos propuso que se destinaran 250,75 millones de euros más a la partida sanitaria.

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La Sanidad mira al nuevo presidente

La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública alertó de que las cuentas ya aprobadas mantienen la “estrategia” de “recortar, deteriorar y privatizar la sanidad pública”. Asimismo, el Sindicato de Enfermería señaló que Rajoy y Rivera se quitaban “la careta” y que se avecinan “más lista de espera y camas en los pasillos”.

Por el momento, esta misma federación de asociaciones ya ha reclamado a Sánchez que apueste por una “financiación suficiente y finalista de la sanidad pública que repare los tremendos recortes que ha sufrido con la excusa de la crisis”.

Por su parte, Médicos por el Mundo, que advertían que España “se aleja de la cobertura sanitaria universal” con los PGE 2018, ahora ha tachado como “urgente que Pedro Sánchez ponga la política sanitaria en primera línea, visto el continuo deterioro de la calidad asistencial del Sistema Nacional de Salud» y que derogue la reforma sanitaria y cumpla su promesa de apostar por la sanidad pública.

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La otra bienvenida que ha recibido el nuevo presidente del Ejecutivo por parte del mundo sanitario se lo ha dado el sector privado. Y no precisamente con buenas palabras. La Alianza de la Sanidad Privada ha lanzado un duro comunicado mostrando su “profunda preocupación” por el Gobierno del PSOE.

La patronal de la sanidad privada ya ha replicado que seguir la línea valenciana puede traer “terribles consecuencias” para el Sistema Nacional de Salud. Por el momento, Sánchez tendrá que gobernar con unos presupuestos sanitarios que tocan mínimos históricos en términos de PIB. Algo que se replica también en Educación que pasará de recoger el 4% de la riqueza nacional al 3,8%.