La digitalización de los pagos en España no levanta el pie. Las últimas estadísticas del Banco de España confirman que las operaciones con instrumentos distintos del efectivo crecieron un 10,5% en el segundo semestre de 2024, hasta 9.358 millones de transacciones, con 6,5 billones de euros en importes, y un claro cambio de hábitos.
Las tarjetas dominan en número de pagos, mientras que las transferencias concentran la mayor parte del valor. La infraestructura acompaña, más tarjetas y más TPV, y el sin contacto ya es la norma en el punto de venta.
Volumen, mezcla y expectativas del usuario
Los datos del supervisor muestran el giro estructural. Por volumen, los pagos con tarjeta aglutinan el 65,5% de todas las operaciones sin efectivo. Por importe, el panorama se invierte, las transferencias suman el 88,5% del valor abonado, confirmando que los pagos de mayor cuantía siguen cursándose por esta vía.
El importe medio de la operación con tarjeta se situó en 32,4 euros, por debajo de la media del área del euro (39 euros). Ese patrón convive con una expectativa cada vez más grande de inmediatez en los servicios financieros y en la economía digital.
En el entretenimiento digital los usuarios esperan depósitos y cobros sin demasiadas esperas, y es que las transferencias inmediatas, la disponibilidad de hacerlas 24/7, y el auge de las carteras móviles han acostumbrado al consumidor a procesos fluidos y a resultados en tiempo real. De ahí que por ejemplo los usuarios de casinos online busquen las plataformas con retiros más rápidos a la hora de elegir una página donde jugar. Lo mismo ocurre en otras plataformas digitales y fintech.
Si el abono llega al instante, el reembolso o retirada también debería responder a ese estándar de velocidad cuando la normativa y los procesos KYC/AML lo permiten. En el 2º semestre de 2024, las transferencias inmediatas iniciadas electrónicamente crecieron un 16,7% hasta 466 millones de operaciones, por 65.000 millones de euros.
Tarjetas y pago sin contacto: La norma en el comercio físico
La tarjeta continúa como instrumento estrella por número de operaciones, con un avance del 12% interanual y 6.133 millones de pagos en la segunda mitad de 2024. El contactless consolidó su hegemonía: representó el 94,3% de los pagos presenciales con tarjeta (por número) y el 92,4% por importe.
Al mismo tiempo, el parque de aceptación crece y se moderniza, 4,26 millones de terminales de punto de venta, de los que el 95% admite sin contacto. Y 114 millones de tarjetas activas (2,2 por habitante). La transición no se limita al mostrador.
El canal remoto ya es parte sustancial del uso de tarjetas. El 18,2% de las operaciones se efectuó por Internet o desde apps, una proporción que sube al 28,2% si se mide en euros. Ese empuje digital ha ido de la mano de la tokenización en móviles y wearables, y de soluciones que simplifican el cobro en pequeños comercios, como Tap to Pay en smartphones.
El crecimiento por importe tiene una explicación clara. Las transferencias son el instrumento idóneo para pagos de gran cuantía. En la segunda mitad de 2024 se contabilizaron 1.530 millones de transferencias (+15,6%) por 5,7 billones de euros (+10,2%). Más relevante aún es la expansión de la modalidad instantánea, ahora estandarizada a nivel europeo.
Desde el 9 de enero de 2025, el precio de una transferencia inmediata no puede superar al de una transferencia ordinaria, y el servicio debe estar operativo para recibir fondos en todas las entidades. La emisión es obligatoria a partir del 9 de octubre para quienes ya ofrecen transferencias tradicionales.
Además, el dinero debe llegar en menos de 10 segundos, a cualquier hora, todos los días. La normalización de la disponibilidad y del precio acelera la adopción en banca minorista, empresa y economía de plataformas.
En el extremo del usuario, el marco refuerza la sensación de tiempo real. Cobrar un pedido, saldar una deuda o mover saldo entre cuentas ocurre ya con la inmediatez que el consumidor asocia a la experiencia digital cotidiana.
Dinero electrónico y wallets: Del nicho a la cotidianidad
Aunque su peso en el total de operaciones sigue siendo menor, el dinero electrónico fue el segmento que más creció en la segunda mitad de 2024, +27% en número de operaciones y +37,1% en volumen, hasta 7.700 millones de euros.
Las carteras digitales y los monederos de grandes tecnológicas o fintech se han asentado como opción ágil para compras en apps, micropagos o suscripciones. En pagos móviles P2P y en comercio, Bizum sigue funcionando como palanca de adopción.
Grandes bancos anuncian hitos de uso que revelan la capilaridad del servicio. Por ejemplo, CaixaBank notificó 9 millones de clientes registrados en Bizum a cierre de junio de 2025 y liderazgo en pagos móviles, un dato que ilustra la penetración del estándar en banca retail.
Además, la propia plataforma difunde cifras millonarias en operaciones y crecimiento interanual en España. La madurez del e-commerce español y la mejora de la confianza en pagos online sostienen el auge del canal no presencial.