¿Pagar comisiones por el euro digital? Las peticiones del lobby de Ana Botín al BCE

BCE

Sede del Banco Central Europeo (BCE)

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El debate lanzado por el Banco Central Europeo (BCE) sobre el lanzamiento de un euro digital en los próximos años comienza a recibir las primeras respuestas por parte de los actores del mercado. Entre ellas, la de la Federación Bancaria Europea (EBF por sus siglas en inglés), que avisa de los costes que tendrán que asumir los bancos por su papel de intermediarios y piden medidas para evitar que la futura moneda electrónica sustituya a los depósitos.

El lobby bancario que preside la española Ana Botín desde principios de año considera “esencial” que los bancos, como intermediarios entre el BCE y los ciudadanos, “sean capaces de construir un caso de negocio sostenible”, así como “modelos de negocio para el euro digital”.

“La prestación de servicios de pago, tanto si se basan en el dinero de los bancos comerciales como en el de los bancos centrales, incluso en forma de billetes y monedas, siempre tiene un coste”, recuerda la EBF en un reciente documento. Los proveedores “tendrán que soportar costes relacionados con la infraestructura, la integración con los sistemas actuales y la posible duplicación de la contabilidad y el seguimiento debido a la separación nunca experimentada en los sistemas bancarios entre el dinero bancario electrónico y el euro digital”.

Además, “la construcción y el funcionamiento de una red de aceptación eficiente con interfaces para el pagador y el beneficiario también conllevan costes”.

Por ello, “los modelos de negocio de los intermediarios que asumen su papel en la oferta de un euro digital deberían ser posibles y dejarse al juego de la competencia. En el marco de la competencia leal en el mercado, los intermediarios necesitan una oportunidad para explorar ellos mismos modelos de negocio con respecto tanto a las necesidades de los clientes como a las exigencias operativas”.

En ese sentido, la patronal europea pide una investigación sobre los costes soportados por las entidades intermediarias para los diferentes escenarios. Además, “no se puede esperar que la aceptación del euro digital por parte de los comerciantes/empresas sea gratuita. No obstante, esta aceptación es importante y requiere un entendimiento para la incorporación de los actuales terminales de punto de venta mediante una funcionalidad mejorada, con el objetivo de que se acepten todos los dispositivos y monederos”.

“Las funcionalidades de pago que actualmente se ofrecen como parte de los servicios de pago de valor añadido (por ejemplo, la garantía de pago, las devoluciones de cargos o la resolución de conflictos en los pagos con tarjeta) también deberían considerarse como funcionalidades ‘avanzadas’ en un acuerdo sobre el euro digital (y, por tanto, con la posibilidad de que se moneticen)”, señala el lobby bancario.

Límite del euro digital para evitar una fuga de depósitos

No son las únicas peticiones de la EBF, que cree que en la puesta en marcha del euro digital “es fundamental” que no se replique el modelo de distribución de efectivo, donde entidades no autorizadas (como los proveedores de cajeros automáticos independientes) también pueden distribuir efectivo, “sin las mismas reglas prudenciales que aseguran la estabilidad del sistema”.

“También creemos que es necesario reflexionar sobre la interrelación entre los depósitos en euros digitales mantenidos por intermediarios y los depósitos bancarios comerciales del cliente”, apunta el lobby que preside Botín. En ese sentido, la intención del BCE de imponer un límite a la cifra de euros digitales por persona  “debe considerarse detenidamente para asegurarse de que el euro digital solo se utilice como medio de pago y no como depósito de valor, con especial atención a los casos de uso de los consumidores”. “Esto ayudaría a evitar una desintermediación de los bancos y sus efectos perjudiciales sobre la economía”, considera.

Actualmente, solo el 20% de los billetes en euros en circulación se utilizan para transacciones de pago en la zona del euro e incluso con un límite “relativamente bajo”, el euro digital se puede utilizar fácilmente como depósito de valor en lugar de un instrumento de pago, avisa la EBF.