La expresidenta de la Comunidad de Madrid ha convocado una rueda de prensa para aleccionar a los periodistas y pedir que presten más atención al caso Gürtel. Esperanza Aguirre ha convocado una rueda de prensa en la que ha dicho sentirse muy sorprendida por la repercusión mediática del episodio que protagonizó el pasado viernes, y que fue casi nada: estacionar en zona prohibida y darse a la fuga cuando se le exigió dar explicaciones. Posteriormente mandó a dos guardias civiles a su servicio a firmar un parte amistoso. Según ella, hay cosas más importantes que merecen atención. Por ejemplo: el caso Gürtel.
A mi jefe no le ha sorprendido nada el papel de Aguirre, a la que ha visto llena de compasión por su propia persona y con una ausencia absoluta de autocrítica. Cualquier español de a pie hubiese acabado como el rosario de la aurora en su situación, pero ella decidió ser la aurora de las tertulias, copándolas para contar la de Antoñita la Fantástica. El episodio es surrealista, ciertamente. Pero es que no es el primero.
En lo que sí lleva razón Esperanza Aguirre es en señalar la importancia que tiene el caso Gürtel. Una importancia que desde su propio partido se han empeñado en todo momento en negar, o por lo menos en matizar. En cualquier caso mi jefe agradece a la expresidenta de la Comunidad de Madrid la lección de periodismo. Porque ha sido gratuita.







