La independencia de Cataluña sigue siendo un tema tabú en el sector empresarial de esta región, que salvo algunas excepciones prefiere tratar el tema en casa y de puertas afuera optar por aplaudir el diálogo entre las partes enfrentadas. Esa es más o menos la tónica de las respuestas que los altos directivos de importantes empresas catalanas dan a los periodistas cuando estos les preguntan por el proceso soberanista que durante los últimos meses mantiene enzarzados a Artur Mas y el Gobierno de España, que amparándose en los tribunales niega al líder catalán la convocatoria del referéndum.
“Como representante de mi empresa no puedo hablar porque a la compañía no le haría ningún bien que yo hablase”, aseguran al ser presionados a pronunciarse sobre la cuestión, matizando no obstante que ese “no le haría ningún bien” alude no a presiones locales sino a la ausencia de beneficio directo. “Debemos esperar que las cosas sigan funcionando con normalidad”, aclaran. Y mientras eso siga así no ven motivo alguno para enfrentarse a los políticos ni para decantarse abiertamente por ninguno.







