Mi jefe dice...

Hubo poca delicadeza en el trato de la masacre

Boletin 11M

Se cumplen hoy diez años del 11-M y todavía existen heraldos que pretenden oscurecer la razón con el ensalzamiento de unas conspiraciones cuyo origen fue únicamente electoral. Hace hoy diez años tenía lugar una de las peores masacres que ha vivido España en toda su historia reciente: el 11-M. Mi jefe vivió todo aquello como director de este periódico, que ya venía avalado por una trayectoria solvente en el ámbito de las finanzas tanto a escala regional como nacional. Por eso nos ha comentado algunas cosas con motivo de la fecha.

En primer lugar considera que se tenía que haber tratado, en líneas generales, con mucha más delicadeza y mucha menos intención partidista semejante desgracia. Y recuerda que aquella tarde –El Boletín era entonces un diario vespertino que se repartía a las 19.30 horas- el diario que dirigía apareció con un titular en el que no se mencionaba (y mucho menos inculpaba) a la banda terrorista ETA.

Porque, sencillamente, no fueron ellos. De hecho, no había más sospecha dirigida contra los etarras que las declaraciones surgidas desde La Moncloa por esa particular tríada compuesta por el entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, y dos de sus más fieles escuderos: Acebes y Zaplana. A pocas jornadas de unas elecciones generales donde se lo jugaban todo, atribuir la matanza a ETA les hacía ganar puntos y atribuírsela a gentes con barba poblada y un Corán grabado en la chaveta todo lo contrario. En consecuencia, hablaron.

Y hablaron apoyados en todo momento por heraldos como Pedro J. Ramírez y Losantos, que no han cesado en su empeño de querer sacar petróleo (las razones, a mi jefe, se le escapan) de donde no lo hay. El resto de la Humanidad, por fortuna, parece haber entendido que la autoría de aquellas bombas tiene un origen claro y definido: el islamismo radical.

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