Ahora la crisis de los socialistas se traslada a Navarra. Rubalcaba no parece ser consciente del batacazo que le espera a un partido que podría pasar por la fábrica del desencanto. Desde hace años, concretamente desde que José Luis Rodríguez Zapatero abandonó precipitadamente el poder, el PSOE es una lancha de náufragos. Se puso de manifiesto en Cataluña con el PSC, se pone ahora de manifiesto con la crisis del PSOE navarro y se pone de manifiesto todos los días en las encuestas.
Mi jefe opina que esto sólo va a llevar al propio Alfredo Pérez Rubalcaba a explorar nuevos suelos electorales, dado que, aunque él no parece verlo venir, la debacle electoral del PSOE en las próximas europeas va a ser de escándalo. Entre otras cosas, opina, porque el trasvase de votos hacia los extremos va a ser más sonado en la izquierda que en la derecha.
En plata: que ahora que hay alternativas realistas a IU –como puede ser la plataforma Podemos liderada por el politólogo Pablo Iglesias- muchos votantes del PSOE desencantados con su partido pero que nunca hubiesen acabado en IU van a terminar ahí. Además, la izquierda siempre ha sido más amiga del castigo a los suyos que la derecha, donde a VOX le espera un horizonte más bien grisáceo.







