La economía sumergida es un grave problema para la sociedad española. Mi jefe está con Gestha y con el profesor Jordi Sardá: hay que abordarlo y solucionarlo. Los técnicos de Hacienda (Gestha) y el profesor universitario Jordi Sardá han presentado este miércoles un informe sobre la economía sumergida. Sus conclusiones, resumiendo mucho, son las siguientes: la crisis ha extendido este fenómeno hasta copar el 25% del PIB y el gobierno de turno sigue sin tener la más mínima intención de abordar el problema.
A este último apartado le daban una explicación un poco alarmante: el Gobierno de Rajoy no está luchando contra la economía sumergida porque ésta, junto a otros factores como el colchón familiar, las ONG o los subsidios estatales, evita que las calles estén llenas de neumáticos ardiendo y de gente exigiendo cortar cabezas a voces. Mi jefe se ha mostrado de acuerdo con esta explicación.
Además, el hombre se ha mostrado también de acuerdo con algunas de las propuestas que Gestha plantea para combatir la economía sumergida. A saber: hay que conocer la dimensión del problema que se va a atacar y, entre otra serie de medidas, hay que empezar a cobrar los impuestos con lógica; que eso de que de una multinacional apoquine el 3% o el 4% y el común de los mortales tenga que añadirle una cifra a ese número es algo que no cabe en su cabeza. Desde luego, algo tiene que cambiar.
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Se tiene que acabar con tanta economía sumergida
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