Mi jefe no se explica lo de las primarias del PSOE; en unos sitios sí, en otros no. El PSM ha anunciado con rotundidad que Tomás Gómez no se someterá a unas primarias porque su liderazgo está “consolidado”. Bien por méritos propios y carisma, bien por ausencia de sombras a su alrededor, lo cierto es que nadie parece conocer a un hipotético rival de Gómez. Pero por si acaso le hemos trasladado el caso a mi jefe.
Y mi jefe ha decidido ampliar miras y hablar no ya del PSM sino del PSOE, en general. Ese mismo partido nacional, histórico y supuestamente consolidado cuya capacidad para seguir funcionando pese a su inutilidad práctica hace a muchos replantearse la existencia de Dios.
El PSOE, dice mi jefe, tiene un gran problema. Y ese problema, resumido por la última decisión del alcalde de Lleida, se llama Cataluña. Y, derivado de éste, viene eso de montar primarias en unos sitios sí y en otros no. O mejor dicho: el cómo puede hacerse eso y no chocar contra un iceberg. En definitiva, que a Rubalcaba le ha vuelto a estallar otra olla en toda la cara.







