Tras algunos días de digestión, le hemos preguntado a mi jefe por los Presupuestos. Que qué le parecen. Que qué opina. Que si quiere destacarnos algo que se nos haya podido pasar. Este tipo de cosas. Pero el tipo se ha mostrado poco sorprendido.
Dice, en primer lugar, que estos son unos presupuestos previsibles teniendo en cuenta el Gobierno que los ha aprobado. Y que lo que se puede definir con notable seguridad es que no son los de la recuperación. Quizá pueden llegar a ser los que busca la Troika, y que como aquí se lleva mucho lo de contentar a semejante tríada, pues tampoco han sido muy inesperados.
Eso sí: hay una parte positiva. Y es que estos presupuestos se topan con una realidad que mejor que otras anteriores. La que dicta que el suelo de la depresión que sufre España ya se ha tocado.
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Los Presupuestos de la Troika
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