El Gobierno ha aprobado este viernes la reforma del Código Penal que incorpora a los supuestos de prisión permanente revisable los homicidios cometidos contra el Rey o el Príncipe heredo, y contra los jefes de Estado extranjeros. Y mi jefe estaba un poco como el que ve llegar al último corredor de la maratón; entre divertido y aburrido.
La medida, dice, responde a una de las múltiples personalidades de Gallardón. Y en concreto, a la más decimonónica. Es, probablemente, lo que él cree que parte del electorado quiere y por lo tanto se lo da, aún siendo consciente de que es un atentado contra los Derechos Humanos de los ciudadanos españoles.
Además mi jefe dice que es, a efectos técnicos, una tontería. Que no va a llevar a ningún lado salvo en el plano social, que es donde sí se la puede calificar de «medida regresiva». Todo ello pese a las palabras del propio Gallardón, que ha tenido a bien señalar que: «Damos un paso muy importante en un código que se sitúa entre los más avanzados entre los países de nuestro entorno».







