Le he preguntado a mi jefe por toda la polémica que se ha formado en torno a la próxima visita a España del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, que se ha visto alentada por el hecho de que va a reunirse a puerta cerrada y sin periodistas delante con diversos políticos.
El tipo me ha dicho que está totalmente de acuerdo con la indignación de la gente: que Draghi es un funcionario público y que a ver por qué tiene que escaparse al escrutinio directo de la sociedad que le da de comer y llena de sentido su rol. Además, como informador, me ha contado que nunca le gusta que le oculten información, máxime si la alternativa es una rueda de prensa que quizá no incluya preguntas.
Luego ya ha cargado contra los de aquí. Que vuelven a hacer una de atrincherarse tras un muro a pesar de la que está cayendo: PIB en picado, desempleo escalando el Everest y una desmoralización de la sociedad sin precedentes. Hay que tener un mínimo de respeto, hombre.
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Un mínimo de respeto
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