Es hora de purgar los males en la tierra

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Tras un, siempre escaso, periodo vacacional, nuevamente me toca ocupar el puesto de mi compañero Bartolo, que precisamente hoy ha tenido que irse antes con motivo de un examen (aprovecho para desearle ánimo y suerte desde aquí).

Y en esta ocasión, no he podido evitar preguntarle a mi jefe qué opina sobre Irlanda, que acaba de asumir la presidencia europea, y se convierte así en el primer país rescatado que ocupa este puesto. A lo mejor deberíamos aprovechar la coyuntura desde España e Italia para presionar un poco y quitarnos la bota alemana del cuello.

Al respecto me ha dicho el señor que me paga el sueldo que si bien es cierto que España, Italia e incluso Francia deberían hacer frente común, no es menos cierto que si no lo han hecho en cinco años de crisis en los que no hemos hecho más que empobrecernos más y más, que lo hagan ahora no parece muy probable.

Pero no sobra en cualquier caso recordar que si Irlanda, ahora presidente de la Unión, es un país intervenido, lo es por culpa de los bancos, y los dislates y los latrocinios por ellos cometidos y que los ciudadanos han estado pagando. Aunque no es el único país que lo ha sufrido, que la escena se repite por todo el mundo desarrollado. Y es que, dice mi jefe, es hora de purgar los males en la tierra para alcanzar las bendiciones del cielo.