Hoy le hemos preguntado a mi jefe por esto de Mario Conde y la Justicia. Que qué casualidad que ahora que se va a presentar a las elecciones gallegas salgan a relucir aspectos oscuros de sus finanzas. El que me paga tenía cosas más interesantes que contarnos, así que nos ha despachado con eso de que Galicia es una tierra de meigas y meigos que hacen viajes a Luxemburgo, y se ha puesto a rajar contra una idea que ahora flota en el aire: que las empresas españolas trasladen sus sedes al Reino Unido y otros lugares de interés ‘cultural’.
Al parecer es verdad. Algunos analistas financieros están llamando a las puertas de las grandes empresas españolas para ofrecer huequecitos en la City. Mi jefe considera que esto puede ser una muy buena idea. Que se vayan ahí. Pero, claro, que se vayan con todo. Con la deuda corporativa -que es la que realmente ha arrastrado a España al lugar en el que está- incluida. Y que se la endiñen a David Cameron. Zas. Tropecientos mil millones de euros más en el balance por la cara y de repente. Ahí te la comas, inglés.
No me digan que no sería una gran venganza. Por lo de Gibraltar y eso.







