Con la que le ha caído hoy al juez Santiago Pedraz por el auto de archivo de la causa sobre lo ocurrido el 25S (el magistrado ha dicho poco más o menos que la clase política española da bastante pena) no hemos podido evitar preguntarle a mi jefe si estamos ante el nuevo Baltasar Garzón.
El que me paga ha dicho que considera este paralelismo una exageración fruto de mentes algo precoces a la hora de analizar situaciones como la presente. Sin embargo, sí ha reconocido que Pedraz se ha sobrado al incluir una calificación personal -palabra que ha pronunciado con intención- sobre los políticos españoles.
Pero mi jefe también explica que ha leído autos bastante más politizados que éste sin que la derecha (principalmente) haya montado el cirio que ha montado este viernes. Y nos ha comentado que tampoco entiende la actitud de la Defensora del Pueblo, saltándole a la yugular a Pedraz. Quizá es que al hombre ya le empieza a fallar la memoria, pero nos juraba y perjuraba que es que no recuerda nada igual.
La última parte de su reflexión ha ido destinada a su querida ‘amiga’ (nótense las comillas) Cristina Cifuentes, la Delegada del Gobierno. Pero esta vez para partir una lanza a su favor. Sí, que lo de cuestionar el derecho a la manifestación es una barbaridad y todo eso que ya ha repetido en varias ocasiones. Pero la polémica actuación policial el 25S no tiene tanto que ver con ella como con Ignacio Coxidó, el director general de la Policía, y que desde hace una semana y pico anda como desaparecido.







