Cuando José Ignacio Goirigolzarri sustituyó a principios de mayo a Rodrigo Rato en la presidencia de Bankia, todo el mundo dio por hecho que el ex ministro de Economía abandonaría en el menor tiempo posible también su puesto al frente de Caja Madrid.
Sin embargo, cinco meses después, y a diferencia del resto de cajas que conformaban Bankia, nada parece haber cambiado en Caja Madrid. En un principio se habló de que abandonaría en julio, después se habló de septiembre, pero ya hemos entrado en octubre y aún no se ha celebrado la Asamblea en la que Rato presente su renuncia.
Todo parece indicar que, hasta que no se formalice la inyección de dinero de los fondos europeos en Bankia, que necesita 24.000 millones, no habrá ningún movimiento en Caja Madrid. En este entorno, una parte del consejo de administración ha abogado por que la entidad mantenga su ficha bancaria, en vez de convertirse en fundación.






