Mi jefe se ha tomado mejor de lo esperado la noticia de que la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, considera que la ley es «muy permisiva y amplia» con el derecho de reunión y manifestación y que por tanto no estaría mal una modificación. Cuando digo que se lo ha tomado mejor me refiero a que no se ha puesto a dar sablazos.
La reflexión que ha hecho el que me paga es que Cifuentes está representando «una melonada importante» cuya razón de ser parece encontrarse en problemas internos del propio partido conservador que ocupa el Gobierno. Y me ha recordado que esta gente debería acordarse, a la hora de hablar de manifestaciones, de todos los militantes del PP que participaron en movilizaciones durante la anterior legislatura.
Pero además de esa lectura, mi jefe considera que si con un paro desmesurado y unos recortes sociales dramáticos quieren llevar a cabo una iniciativa semejante, que habrá que ver en qué consiste lo que queda por venir.
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Cifuentes y la bronca del PP
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