Es un rumor recurrente en la Villa y Corte que se difunde sobre todo en los mentideros más reconocidos del PP de Madrid. Allí, viejos militantes y simpatizantes al tanto de la última noticia dan por hecho desde hace meses que Ana Botella no va a presentarse como candidata a la Alcaldía para retener la vara de mando que posee ahora.
Dicen que la esposa de Aznar es consciente de que ocupa el puesto que ocupa como consecuencia de un regalo de Alberto Ruiz Gallardón. No fue ella quien lo ganó en las urnas, un territorio que desconoce por ahora y en el que, si estos dimes y diretes son ciertos, no tiene ningún deseo de aparecer en el futuro.
En este caldo de cultivo, al que se suman ciertas inquietudes en los últimos tiempos porque han aparecido las primeras fisuras y los desencuentros en ese grupo que la férrea mano de Esperanza Aguirre había logrado mantener unido hasta ahora, se insinúan los primeros candidatos a ocupar el puesto de cabeza de lista que Botella va a dejar vacante.
O lo que es casi lo mismo, a convertirse en el próximo, o la próxima, ocupante de la Alcaldía de la Capital de España, puesto que, los peperos dan por descontada la victoria, con recortes o sin ellos, porque no ven rival en el banco contrario, en el que, si nada cambia, esperan que repita Jaime Lizavetsky, casi una ‘perita en dulce’, para cualquiera.
Hay un próximo y una próxima que estaría colocándose ya en la parrilla de salida. El próximo es Miguel Angel Villanueva, el verdadero alcalde, según se asegura en el PP de Madrid. Un hombre que se lo merece, que goza de la confianza del partido profundo y que, hasta ahora, estaba convencido de que le había llegado la hora de ser candidato.
Y así era, hasta que, según cuentan las lenguas más viperinas y quizá peor informadas del PP, surgió la próxima. Cristina Cifuentes, la delegada del Gobierno en Madrid. Ella, por lo visto, también querría y no sería bueno descartala. Sobre todo porque cuenta con importantes apoyos personales que le llegan desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid.