La decisión del Gobierno de imponer una quita a los afectados por las participaciones preferentes de los grupos bancarios nacionalizados amenaza directamente a la campaña electoral del presidente de la Xunta gallega, el popular Alberto Núñez Feijóo.
Feijóo pactó con Bruselas unos arbitrajes para que se decidiese en qué casos las cajas fundadoras de Novagalicia deberán devolver los ahorros a los afectados, pero ahora la nueva normativa implica que se realicen canjes o bien por acciones, o bien por otros productos financieros, siempre a un precio por debajo del nominal y con la esperanza de poder ir poco a poco recuperando parte de lo invertido con el cobro de intereses. En caso de querer recuperar dinero en efectivo, el cliente deberá asumir la quita sin ninguna otra opción.
Novagalicia tiene en circulación 903 millones de euros en preferentes, procedentes de Caixa Galicia y Caixanova, aunque en una proporción desigual. Mientras la caja que dirigió José Luis Méndez suma 574,99 millones, la presidida por Julio Fernández Gayoso emitió preferentes por 328 millones.







