Parece que esta vez será la definitiva y el Gobierno aprobará en el Consejo de Ministros del próximo 24 de agosto la creación del denominado ‘banco malo’, una sociedad que aglutine los activos inmobiliarios tóxicos o problemáticos de los bancos. Su creación es una de las condiciones impuestas en el Memorando, obligatoria para poder acceder al rescate de hasta 100.000 millones de euros para el sector financiero español.
Lo cierto es que el ‘banco malo’ ha estado en boca de todos ya desde antes de que el Partido Popular ganase las Elecciones Generales de noviembre del año pasado. Sin embargo, siempre ha sido controvertido. En la mente de muchos, el fracaso que esta medida tuvo en Irlanda, país que acabó siendo rescatado y cuyos pasos, según se recuerda, se parecen a los tomados por España. Un ejemplo menos negativo es el de Alemania, que también apostó por este instrumento, aunque su sector financiero dista de estar tan limpio como intenta dar a entender.
Sin embargo, llama la atención el cambio de discurso de muchos banqueros y políticos respecto al ‘banco malo’ en el último año. Lo que en principio provocó cierto rechazo, especialmente entre las entidades más sanas, cada vez es visto con mejores ojos, y no faltan las voces que se lamentan de que no se hubiera hecho antes. Habrá que esperar un tiempo para ver si realmente tiene éxito donde media docena de reformas financieras han fracasado.







