Hace dos semanas, la negativa de Deloitte a firmar las cuentas de Banco Financiero y de Ahorros (BFA) aceleró la nacionalización de la entidad y la marcha de su presidente, Rodrigo Rato. Ahora será su sucesor en la presidencia, José Ignacio Goirigolzarri, el encargado de lidiar con la auditora.
El punto candente entre el nuevo administrador de Bankia y su matriz, y Deloitte será la valoración que se realice del grupo a la hora de convertir los 4.465 millones de euros del Fondo de Reestructuración Ordenada bancaria (FROB) en acciones comunes de BFA. Si la auditora decide ser muy estricta, la nacionalización conllevará la desaparición de Caja Madrid, Bancaja y el resto de cajas fundadoras.
Sin embargo, algunos observadores del sector señalan que la presión de Gorogilzarri, apuesta del Gobierno para sacar a Bankia del pozo, aplacará lo suficiente los ánimos de Deloitte para que la auditora permita a las cajas controlar un 25% de BFA, límite mínimo antes de que tengan que convertirse en fundaciones.
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