Le hemos preguntado a mi jefe si tras lo de Rodrigo Rato, el próximo en salir de ahí será Jose Luis Olivas. Pero la pregunta no le ha gustado demasiado teniendo en cuenta la chapuza que supone todo el caso de Bankia. Así que, olvidando a Olivas, el que me paga se ha centrado en ilustrarnos sobre lo que tenemos delante de las narices.
En primer lugar: Rato dimitiendo por su cuenta y riesgo, a las bravas, y sin rendir cuentas a su consejo de administración. En segundo lugar: Rato nombrando un sucesor que no se sabe muy bien de dónde sale, ya que no es ni siquiera consejero. En tercer lugar: el Gobierno no ha aclarado si interviene o deja de intervenir Bankia, y en caso afirmativo, cómo.
Es decir; que es todo una gran chapuza de tamaño mayúsculo como para estarse preguntando por el tal Olivas. La reflexión ha terminado cuando mi jefe se ha preguntado en voz alta qué desayunarán ciertos elementos del Gobierno de Rajoy por las mañanas. Sí, esos que se supone que tienen que transmitir transparencia y confianza a los mercados.
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Lo de Bankia es una gran chapuza
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