El debate televisado que ayer mantuvieron Nicolas Sarkozy y François Hollande no tiene nada que ver con los que se mantienen en España entre los dos principales candidatos a la presidencia del país. Al menos, esa es la impresión que nos ha causado a nosotros en la redacción y queríamos saber si mi jefe compartía nuestra opinión.
El que me paga ha comentado que, efectivamente, el lenguaje televisivo de los debates en Francia es mucho más crudo y mucho más próximo para el espectador que el que utilizan los equipos de campaña en España. Y por eso, para los candidatos el trámite es más exigente allí que aquí. Porque asumen más riesgo y su lenguaje debe ser mucho menos estético.
La diferencia, señala mi jefe, es que aquí se sale a los debates en la mayoría de las ocasiones con la sana intención de no perder intención de voto mientras que en Francia, sin embargo, se sale para tratar de ganar esa misma intención.







