El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas no parece ser cliente habitual de las sastrerías. Y así lo demuestran sus camisas. Se le ha podido ver en las ruedas de prensa tras los Consejos de Ministros con unos puños de las camisas que, a pesar de ponerles los pertinentes gemelos, sobre pasan muy mucho los límites establecidos y esconden unas manos no precisamente grandes.
Una imagen que choca con la de su compañero de Gobierno, el titular de Economía, Luis de Guindos, que sí que parece estar al tanto de las ‘normas’ de vestimenta y los puños de sus camisas cumplen el dictado impuesto.
En lo que sí coinciden ambos, según señalan algunos observadores malintencionados, es en la poca frecuencia con la que visitan al peluquero, ya que se les forman a los dos ministros sendos caracolillos de pelo en la nuca.
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