Es innegable el talento de showan que tiene José María Ruiz-Mateos aunque él se empeña en pasar por «empresario respetable», (aunque la Justicia parece tener otra opinión). Hoy, 23F, tocaba recordar la expropiación y como no iba a repetir el «¡Que te pego, leche!», aquella coca-moña que le dio a Boyer, lo que ha hecho es pelearse en Antena 3Tv con una Susana Griso que también ha sobreactuado lo suyo.
El resultado es uno de los vídeos virales que más éxito están teniendo en la red en las últimas horas, un diálogo de sordos a todo color y con enlace vía satélite. Ruiz-Mateos estará contento porque cuánto más se hable de sus disfraces de abejita, de presidiario, o de fantoche, menos se habla de él y sus deudas. Por supuesto, de devolver el dinero que debe a quienes confiaron en él, una higa, o un flan de huevo de aquellos que también cayeron bajo su influencia.
El Show de Ruiz sería un programa de humor si no fuera porque ya tiene mucha competencia, en un par de días las cámaras girarán hacia Mallorca y todos pendientes del paseíllo que haga Urdangarin. El Show de Ruiz tiene poca gracia, es comparable con una visita al Museo de Cera acompañado del entierro de la sardina, algo muy casposo y local.
El empresario jerezano la ha liado parda y ya está. Fin del espectáculo, por favor disuélvanse y no me formen grupos alrededor del cadáver. Tampoco vamos a dedicarle una columna entera a Ruiz-Mateos, ¿O sí?, pues en ese caso pido perdón y prometo buscar un argumento más divertido para la próxima.







