De un tiempo a esta parte, en esta redacción, hemos notado cómo el trato hacia Grecia ha cambiado por parte de Bruselas. Antes se exigían fuertes medidas de austeridad mientras se prometía que nadie saldría del euro. Ahora, cada hora aparece un ministro de Finanzas diferente a decir que si va a salir, que si no va a salir y que si sale no saldrá tal o puede que sí salga cual. En general, tenemos la sensación de que nos vacilan. A todos.
Mi jefe opina que es altamente improbable que Grecia salga del euro. Y me ha recordado quiénes son los mayores acreedores del país: Alemania y Francia. No ya sólo sus bancos, como todo el mundo sabe. También como estados que le venden gran cantidad de armamento a Atenas. Es como cuando una mafia a la que debes pasta te cuelga de una ventana por los pies; no te van a dejar caer, o no hasta que les pagues lo que debes, si es que les debes mucho.
Además, también está el problema de la quita de la deuda, que activaría los derivados y no se sabe ni cuántos hay ni dónde están. Así que la hecatombe financiera podría ser de aupa.







