La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y la alcaldesa de la capital, Ana Botella, parece que están condenadas a no verse. La reunión que ambas dirigentes populares, prevista para principios de esta semana, ha sufrido varios retrasos, ya sea por los deseos de Botella de estar presente en el entierro de Fraga o por los problemas de agenda de Aguirre. El caso es que la tan deseada foto de ambas sentadas en un mismo despacho tendrá que esperar.
En algunos círculos financieros se comenta que la sucesión de José Luis Olivas en la vicepresidencia de Bankia ha puesto al descubierto una lucha de poder entre el empresariado valenciano, de la que ha salido muy favorecida la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) que preside Vicente Boluda. El ‘lobby’ ha logrado proponer y situar a Francisco Pons (expresidente de AVE) en la vicepresidencia de Bankia, en contraste con el discreto papel y bajo perfil que está mostrando la Confederación de Organizaciones Empresariales de la Comunidad Valenciana (Cierval). Según se señala, la patronal empresarial autonómica cada vez tiene menos peso en Levante.







